Los sirvientes no son diligentes si el amo es descuidado.
Cumple con tu deber, aunque tengas que perder, si dichoso quieres ser.
A Dios rogando y con el mazo dando.
Emplea palabras suaves y argumentos fuertes.
La mujer que de día calla por la noche manda.
Cuando el vino entra, echa el secreto afuera.
Más merezco; pero contigo me conformo.
Cuando la yegua no pasa y la mujer dice se casa, la yegua no pasa y la mujer se casa.
Quien briega y se esmera, al fin se supera.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Cuando el hombre llega al extremo, aparece la oportunidad de Dios.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
El relajo es dulce después del trabajo.
Bodas y aguas, como son guiadas.
A la dama más honesta, también le gusta la fiesta.
¡Oh, si volasen las horas del pesar como las del placer suelen volar!.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Las mujeres son como las veletas: solo se quedan quietas cuando se oxidan.
Ponte a casar y echa tu fama a rodar.
Viejo que se casa con mujer moza, o pronto el cuerno, o pronta la losa, si no son ambas cosas.
De las ciencias y las artes, solo es enemigo el ignorante.
En un boda no se pierde un hijo sino que se gano un hija.
Árame bien, que yo te lo pagaré mucho y bien.
Los hijos de mis hijas, nietos de mi corazón; los hijos de mis hijos, no se si son o no son.
Mientras el tímido reflexiona, el valiente va, triunfa y vuelve.
Juez que de la equidad es amigo, ese quiero yo para mi litigio.
Con la mujer y el dinero no te burles, compañero.
Llora tus penas y deja las ajenas.
Paciencia piojo que la noche es larga.
Amigo viejo y casa nueva
El dinero hace al hombre entero.
Aquel es tu hermano que te quita el trabajo.
Cada mochuelo a su olivo y cada puta a su rincón.
Jugar al abejón con alguien.
Que no pertenezca a los demás quien puede ser solo suyo
El buen vino sin ramo se vende.
Hoy por mí, mañana por ti.
Mientras la viuda llora, otros cantan en la boda.
El que demonios da, diablos recibe.
Menos la muerte y la jodienda todo tiene enmienda.
Cuerpo harto, a Dios alaba.
A todo hay remedio sino a la muerte.
Yo dueña y vos doncella, ¿quién barrerá la casa?.
Rabo por rabo, más vale ir al propio que al extraño.
El parir y amasar siempre empezar.
A más no poder, acuéstome con mi mujer.
Buena boca y buena gorra hacen más de una boda.
Hacerle a uno la pascua.
Lo bailado nadie me lo quita.