A la hija muda, su madre la entiende.
Para morir nacemos y olvidado lo tenemos.
Para que el chico se haga pillo, meterlo de monaguillo.
El hombre discreto hace nacer más oportunidades que las que encuentra.
El vino hace buena sangre
Cerca le anda, el humo tras la llama.
La esperanza no llena la panza.
El dinero corrompe al hombre.
Lluvia y sol, bautizo de zorro.
Cuando no hay calor en el nido, lo busca afuera el marido.
Si tu vecina te alaba y felicita es que para algo te necesita.
La hermosura es flor de un día, hoy no luce, ayer lucía.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Hacer de necesidad virtud.
Cuando uno esta en malas, hasta la mujer se le niega.
El jabón es para el cuerpo lo que las lágrimas para el alma.
Díjome mi madre que porfiase, pero que no apostase.
Lo que no va en lágrimas va en suspiros.
Si no sabes estar solo, nunca serás libre.
Cuentas claras, amistades largas.
Coger el huevo de la gallina y dejar ir el de la gansa
Al potro que le alabe otro.
A chico pié, gran zapato.
El trabajo duro purifica el espíritu.
Ninguna mortaja, es grata ni maja.
Cada cual siente sus duelos y pocos los ajenos.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Más logran las lágrimas que las palabras.
La enfermedad y el anciano, siempre de la mano.
El que da, recibe.
Te casaste, la cagaste.
Soñaba el ciego que veía y soñaba lo que quería.
Antes el trabajo era una maldición, hoy una obsesión.
Al comer, comamos, y al pagar, a ti suspiramos.
Fortuna te dé Dios, talento no.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
La buena comida, entra antes por los sentidos que por la barriga.
Consejos ciertos, los que a los vivos dan los muertos.
La mujer de un hombre sospechoso tiene cuarenta hombres como esposos
Padre, hijo y abuela, tres cucharas y una cazuela.
Las grandes almas tienen voluntades; las débiles tan solo deseos.
Entre mi amigo y mi amiga, primero está mi barriga.
Aceite y romero frito, bálsamo bendito.
Hasta la más mojigata, le gusta alzarse la bata.
¿Con caballo, con dinero y sin mujer, cuándo se te vuelve a ver?.
Ya en el veranillo, la madurez del membrillo.
Al hombre ocupado le tienta un solo diablo; al ocioso una legión.
Si ayer eras Don Nadie y hoy Don Alguien eres, ¿qué más quieres?
La curiosidad mató al gato.
A gracias de niño y canto de pájaros, no convides a tu amigo.