La sonrisa cuesta menos que la electricidad y da más luz.
En la variación consiste el gusto.
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
Casada que va a fiestas, cuernos en cestas.
No hay moneda que no pase, ni puta que no se case.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Fiar, en Dios y en otro no.
Pan de mi alforja, como el no me falte, todo me sobra.
Para tu mujer empreñar no debes otro buscar.
Si con el pensamiento se caminara, ¡cuantas horas el día contigo estara!
Donde manda el perro, se ata al amo.
A la mujer honrada, su propia estima basta.
Valentón y rufián, allá se van.
Hermosura en puta y fuerza en el badajo.
Pedir más es avaricia.
El que hoy te compra con su adulación mañana te venderá con su traición.
El tiempo todo lo cura y todo lo muda.
Nadie busca a otros en el horno si no ha estado allí él mismo
Desvélate por saber y trabaja por tener.
A la mujer ventanera, tuércela el cuello si la quieres buena.
Cásate por la dote, y de tu mujer serás un monigote.
De Abril y de la mujer, todo lo malo hay que temer.
Honra merece el que a los suyos se parece.
El corazón humano se asemeja al barco que navega sin vela. Rara vez, frente a los vientos, encuentra su camino
Buscar la vida conviene; que la muerte ella se viene.
Al alba de la duquesa, que da el sol a media pierna.
El mundo está vuelto al revés
Lo que de noche se hace a la mañana aparece.
A quien se casa con viuda, ya no le queda la duda.
Hombre canoso, hombre hermoso.
Hay que darle tiempo al tiempo.
A la mujer y a la suegra, cuerda.
Diligencia vale más que ciencia.
Tu desnudo y yo sin bragas, algo me hagas.
En cada corral un solo gallo, y en cada casa un solo amo.
La zamarra y la vileza, al que se la aveza.
Quien en Febrero no escarda, ¿a qué aguarda?.
El que se casa con vieja, fea y sin dote, es tonto de capirote.
Bienes de campana, dalos Dios y el diablo los derrama.
Dios es más grande que el mundo.
Con dinero, aunque borrico, ¡qué buena persona el chico!.
Dime y olvidaré, muéstrame y podría recordar, involúcrame y entenderé.
A quien se siente en cada pena, nunca le falta qué le duela.
Mujer que espera al príncipe azul, viches a los santos de tul.
Boca con boca se desboca.
Por la Virgen de Lorena, verano fuera.
Amigo que no da, y navaja que no corta, si se pierden poco importa.
Como sé que te gusta el arroz con leche por debajo de la puerta te echo un ladrillo.
A los largos sentimientos, largas consecuencias.
Un muerto abre los ojos al vivo.