A la mujer y al papel por detrás has de ver.
La mujer y las tortillas, calientes han de ser.
El que busca halla, y a veces, lo que no pensaba.
La confianza en la vida se encuentra cuando el espíritu se siente profundamente tranquilo
Para el que quiere, siempre hay trabajo.
El diablo abre la puerta, y el vicio la mantiene abierta.
Lo poco gusta, lo mucho cansa.
Lo que Dios da, bendito está, cuando no es "calamidad".
La paciencia es la llave del paraíso.
En la vida no me quisiste, en la muerte me plañiste.
A quien se casa viejo, o muerte o cuernos.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
La muerte a nadie perdona.
En bien cortar y en vino echar, bien veo quién me quiere bien y quién me quiere mal.
Gozar al pedir, al pagar sufrir.
Ya decia Salomón que el buen vino alegra el corazón.
Lo escrito, escrito esta.
Quien sabe esperar, sabe lograr.
Mucho vuelo el viento, pero más el pensamiento.
¿A un perdido, quién lo pierde?.
A manchas de corazón no basta ningún jabón.
Echar todo a doce, aunque nunca se venda.
El hombre cuando da su cigarro, por la ceniza vuelve.
Siempre es mejor el vino.
Dame Dios marido rico, aunque sea un borrico.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Cuanto más primo, más me arrimo.
Quien con verde se atreve, por guapa se tiene.
En el peligro se conoce al amigo.
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Más vale dar que recibir, si te lo puedes permitir.
De donde menos esperanza se tiene, de allí el bien viene.
Ir romera y volver ramera le sucede a cualquiera.
A cartas, cartas y a palabras, palabras.
Bondad con hermosura, poco dura.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Todo lo hace bien el hombre de bien.
Por los ojos entran los antojos.
La mujer hermosa es peligrosa.
A lo que no puede ser paciencia.
Lo que no cuesta dinero, siempre es bueno.
Amigo y de fiel empeño; es el perro con su dueño.
No vive más el querido ni menos el aborrecido.
Mientras novia, reina; cuando mujer, sierva.
La sangre, pesa más que el agua.
Oficio ajeno, dinero cuesta.
Te casaste, te frego.
El hombre en la plaza, la mujer en la casa.
De la esperanza vive el cautivo.
En un momento, al fin del mundo te lleva el pensamiento.