Mujer que se queja, marido que peca
El marido y la mujer deben ser como las manos y los ojos: cuando duele la mano, los ojos lloran, y cuando los ojos lloran las manos secan las lágrimas.
Al amo listo y avisado, nunca lo engaña el criado.
Interés, cuánto vales.
Lo hermoso agrada y lo feo enfada.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
La flor del romero, de la abeja es curandero.
El dinero y los pendejos, siempre acaban separados.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
El heroísmo está en la paciencia de un momento.
El secreto de tu vecino,te lo dirá un porrón de vino
El que esperar puede, alcanza lo que quiere.
Las novedades son la sal de la vida.
En el llano como quiere el amo, en la cuesta como quiere la bestias.
El vino abre el camino.
Dale al diablo lo que es suyo: lujuria, envidia y orgullo.
Quien hace agravios, escríbelos en el agua; quien los recibe, en el corazón los graba.
A ferias y fiestas, con pollinos y mujeres ajenas.
Los amigos se conocen en las ocasiones.
Los ojos se han hecho para ver, las manos para tocar.
Más vale perder un minuto en la vida que la vida en un minuto.
Quien da lo suyo antes de la muerte, que le den con un mazo en la frente.
El tiempo lo arregla todo
Mata, que Dios perdona.
La mujer buena, de la casa vacía hace llena.
La mucha tristeza sueño acarrea.
La alegría da resplandor a la piel de la cara
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
En la casa del buen amo vive y muere el buen criado.
La suerte de la fea, la bonita la quisiera.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
El que un bien gozar espera, cuando espera, desespera.
A donde te quieran mucho, no vayas a menudo.
La primavera la sangre altera.
La envidia y la ira solo consiguen acortar la vida.
El papel que se rompa él.
El secreto de la vida no es hacer lo que quieras, sino querer lo que haces.
Todo, no importa cuán finamente esté hilado, acaba finalmente saliendo a la luz
Al hombre osado, la fortuna le da la mano.
La felicidad nos busca como nosotros la buscamos a ella
Dar a luz rejuvenece, criar es lo que envejece.
La esperanza es el pan de los pobres.
Tu secreto en tu seno, y no en el ajeno.
Con la muerte todo se acaba.
Roma, acuerdos y locos doma.
La mucha tristeza es muerte lenta.
Angelitos al cielo, y a la panza los buñuelos.
Hay alegrías sosas y tristezas sabrosas.
Los libros, ¡cuánto enseñan!, pero el oro ¡cuánto alegra!.