El tiempo aclara las cosas.
La necesidad hace parir hijos machos.
A cama chica, echarse en medio.
La buena suerte, durmiendo al hombre le viene.
El hombre como el oso, cuanto más feo, más hermoso.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Muchos saben el precio de algo, pero no su valor. Pues hay cosas que no tienen precio cuyo valor es incalculable.
A quien dices el secreto das tu libertad.
Vino y mujeres, dan más pesares que placeres.
Mujer, no seas boba y no se te acabe el pan de la boda.
Feliz es el hombre que encuentra un amigo generoso.
Las penas de otro doliente, el corazón no las siente.
Del mal que el hombre teme, de ése casi siempre muere.
La hija a quien la pidiere, el hijo se mirará a quién se dará.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Todo necio confunde valor y precio.
Lo que la loba hace, al lobo le place.
Pan tierno y vino añejo dan la vida al viejo.
Con esfuerzo y esperanza todo se alcanza.
Después de Dios, la olla y todo lo demás es farfolla.
El que a otro quiere engañar, el engaño en él se puede tornar.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
El que da todo lo que tiene en cueros se queda y nadie lo quiere.
Yo que se lo proponía, y ella que lo apetecía.
En lágrimas de mujer y en las cojeras del perro, ninguno debe creer.
El corazón del justo, piensa para responder.
Abrir al hombre y dar lugar por donde le entren al melonar, sería necedad.
El mejor sol es el que calienta hoy
Ojos que bien se quieren, desde lejos se saludan.
Detrás de un gran hombre siempre hay una gran mujer.
Naipes, mujeres y vino, sacan al hombre de tino y lo llevan por el mal camino.
Del que mucho cela a su mujer, guardate como de Lucifer.
El pan, por el color; y el vino, por el sabor.
Cuando el bien te sale al encuentro, mételo dentro.
El vino es la teta del viejo.
Humos de plata o belleza, se suben a la cabeza.
Detrás de las nubes, siempre brilla el sol.
El corazón en paz ve una fiesta en todas las aldeas.
La belleza es de índole caduca; una sola estación y desaparece
Por una alegría mil dolores
A los ojos que aman no les avergüenza mirar
El dar y el tener, seso ha de menester.
Febrero y las mujeres tienen en un día diez pareceres.
El que regala, no vende; pero sorprende.
La sardina y la golondrina, al calor de la ceniza.
El buen vino, venta trae consigo.
Escribir es un placer secreto y pecaminoso
Obras y palabras, lo uno es mucho y lo otro es nada.
A quien mucho tiene, más le viene.
Tripa vacía, corazón sin alegría.