Los hombres, a la vejez, tornan a la niñez.
Los que abren la boca son los que menos abren el corazón.
A la mujer casada, el marido le basta.
Las mujeres y el vino hacen errar el camino.
No sabes lo que tienes hasta que lo pierdes, pero tampoco sabes lo que te has estado perdiendo hasta que lo encuentras.
La muerte regalos no prende.
Una vez te casarás, pero mil te arrepentirás.
La necesidad hace maestros.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Más ablanda el dinero que palabras de caballero.
No hay sábado sin sol, ni doncella sin amor, ni moneda que no pase, ni puta que no se case.
Deja al menos un huevo en el nido
La esperanza es la última en morir.
Secreto tan solo es lo que sabemos dos: Dios y yo.
La curiosidad anda en busca de novedad.
La letra con sangre entra, y la labor con dolor.
Pan tierno, casa con empeño.
El que hace feliz a una mujer, es su esclavo; quien la hace desgraciada, es su dueño.
A quien vela, todo se le revela.
Tres cosas matan al hombre: soles, cenas y penas.
Corazón que no tiene placer, cagaos en él.
La necesidad conduce a Dios.
El dinero procura amigos, pero no aquellos que desearías.
Naranjas y mujeres, den lo que ellas quisieren.
El hombre no sabe para quien trabaja, y la mujer para quien lo tiene.
La amistad es de antimonio, solo la solda el demonio.
Lo quiere como la mula a la carreta.
Los celos son malos consejeros.
Aquella que más se niega, más enciende el apetito.
Comer, besar y rascar, es solamente empezar.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Cuando hay un sitio en el corazón, lo hay en la casa.
En alquimia y en casar gran ventura es acertar.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
A buen amo, mejor criado.
Esto de mi casamiento es cosa de cuento; cuanto más se trata, más se desbarata.
Hay algo más en ello que un arenque vacío
A las romerías y a las bodas van las locas todas.
El buen vino, en copa cristalina, servida por mano femenina.
En la unión está la fuerza.
La felicidad no reside en las cosas sino en el hombre
A buen santo te encomiendas.
Lo que se otorga a la amistad vuelve multiplicado
Tiempo pasado siempre es deseado.
No hay mayor emoción que la de volver al lugar en que se nació.
De gran corazón; el sufrir y de gran seso, el oír.
Cuando hay lealtad y franqueza, las cartas sobre la mesa.
Tu deseo bueno sea, para quien bien te desea.
Es de sabios cambiar de mujer.
Donde esperáis la suerte, viene la muerte.