Hay que ser puerco pero no trompudo.
Buscar mendrugo en perrera, vana quimera.
El elefante se siente fuerte gracias a sus músculos.
Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.
Holgad tenazas; que muerto es el herrero.
Araña muerta, visita cierta.
Barbero que no sea parlero, no lo hay en el mundo entero.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Al roble no le dobles.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
El cuando y el pero es la herencia de los tontos.
Enfermedad a plazo fijo, señal es de nuevo hijo.
Antes son mis dientes, que mis parientes.
De pollos de labrador, líbranos, Señor.
En mares serenos no se forman marineros buenos.
Todo bicho que camina, va a parar al asador.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
A burro viejo, poco forraje.
Los molinos de los Dioses muelen despacito, pero muy finito.
Una huésped llega con diez bendiciones, come una y deja nueve.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
La gente discreta, no suelta la jeta.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Pa' las yeguas del jaral los caballos de allá mismo.
Boca abierta, dientes de oro.
Haga lo que dice su profesor pero no el qué él hace.
San Simón y San Judas, mata los puercos y tapa las cubas.
Lo que hace el burro, pare la burra.
Buena romería haz, quien a su casa pone en paz.
Bestia que no es tonta, sabe quien la monta.
Poco dinero, poco sermón.
El hombre es un animal de costumbre.
Amo bravo y mozo harón, a cada rato cuestión.
Si quieres tener la tusa, persigue bien la merusa.
Celosillo es mi marido y yo me río, porque cuando él se va, yo ya he venido.
Del falso bien viene el auténtico mal
Si los deseos fueran caballos, los mendigos se desbocarían.
Cuando el león muere, encima le mean las liebres.
Con ladrones y gatos, pocos tratos.
De sabios es cambiar de parecer.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.
La zorra cambia su pellejo; pero no sus mañas.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Si te muerde el escorpión, traigan la pala y el azadón.
No avivés a los giles que después se te ponen en contra.
Esposa mojada, esposa afortunada
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
De árbol enfermizo no esperes fruto rollizo.
Mala es la hembra, peor es la sed; si una mata, otra también.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.