Con el mismo cuero las correas.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
En martes, y tu hijo cases, y tu cerdo mates.
Bromas pesadas nunca sean dadas.
Ramal y bozal, para el animal.
Son como dos jueyes en la misma cueva.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Sabe más que los ratones colorados.
Amigos somos, pero los peces aparte.
A burlas, burlas agudas.
A saya blanca, ribete negro.
Caballo hermoso, de potro sarnoso.
Si orar es de hermanos, rectificar es de humanos.
Da voces al lobo, respóndete el eco.
Buena pata y buena oreja, señal de buena bestia.
Cada cual arrima su sardina a la braza.
Artero, artero, más non buen caballero.
El que a los suyos se parece, honra merece.
Los caracoles, por la salsilla se comen.
El asno y la mujer, a palos se han de vencer.
Quien te aconseja comparte tu deuda
Ojo por ojo, diente por diente.
Molino cerrado, contento el asno.
El que anda en silencio, cazar espera.
De sabios es variar de opinión.
Llegaron como las tortugas de Don Celso, después de la cuaresma.
En casa del jabonero, el que no cae resbala.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
Internarse en una montaña infestada de tigres, a sabiendas de que los hay.
Dios encuentra un ramo bajo para el pájaro que no puede volar
Tiran más dos tetas, que los bueyes de dos carretas.
Boca cerrada, más fuerte es que muralla.
Arrimarse a la boca del lobo es de hombre bobo.
Se heredan dinero y deudas
Un corazón amante y bello nunca es viejo.
El sarampión mata a lo traidor.
Buey que muge, todos le temen.
Tesoro y pecado nunca están bien enterrados.
Si se dejan abiertas las puertas, los cerdos correrán al trigo
Las pulseras de metal suenan si son dos.
Señores lo dan y siervos lo lloran.
Hay que saber sacrificar la barba para salvar la cabeza.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
El que a su hijo consiente va engordando una serpiente.
Nunca pares donde haya perros flacos.
Hermosura y castidad, pocas veces juntas van.
Solo los verdaderos amigos nos dicen que tenemos la cara sucia.
Dar a guardar las ovejas al lobo.