Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
Huéspedes vendrán que de casa nos echarán.
Quien quiere ser rico y no quiere trabajar, presto vendrá a hurtar.
Más fácil es ganar que conservar.
Buen ejemplo y buenas razones avasallan los corazones.
Entre gavilla y gavilla, hambre amarilla.
El mísero y mendigo pruebe con todos y luego con el amigo
Vale más muerto que vivo.
Comamos y bebamos que mañana moriremos.
El ruin muere en su tierra; el hazañoso lejos de ella.
El que avisa no es traidor.
Pueblo ingrato ayer me aclamaste hoy me pifias!
Administradorcillos, comer en plata y morir en grillos.
Más vale un hombre apercibido que dos descuidados y no prevenidos.
Ajo sal y pimiento y lo demás es cuento.
Hombre prevenido, nunca fue vencido.
Buena olla y mal testamento.
Si quieres buenas sementeras, por San Mateo siembra las primeras.
Atáscate, que hay lodo.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
Es de sabios, cambiar de opinión.
Ver y no tocar, se llama respetar.
Lo que tiene la fea, la bonita lo desea!
Santo Tomás, una y no más.
Hasta los animales cuidan sus crías.
Hermosura de hembra, mil desazones siembra.
Cada santo tiene su candela.
Zanahoria y nabo, buenos casados.
La juventud del viejo está en el bolsillo.
Mujer Besada mujer ganada.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
El que afloja tiene de indio.
El que mucho escoge poco coge.
El sarampión mata a lo traidor.
En llegando a San Andrés, invierno es.
En corrillos de mucamas, se despelleja las damas.
Duerme más que un gato con anemia.
Mejor cazar los deudores, que huir de los acreedores.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Como es el padre, así es el hijo.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
Jamás se ha quedado el oro de ser robado.
El que madruga, encuentra todo cerrado.
Con bolsillo ajeno, todo el mundo es limosnero.
si bebes el agua, sigue la costumbre.
A caracoles picantes, vino abundante.
De la boca del ladrón, todos lo son.
No des a guardar ni al niño el bollo, ni al viejo el coño.