Boca de fraile, solo al pedir la abre.
El que con tontos anda es por sacarles la pasta.
Maldiciones de putas viejas, no comprenden mis orejas.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Burro harón, hacia el pesebre es trotón.
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
El yerro encelado, medio perdonado.
El corazón del avaro se parece al fondo del mar, ya pueden llover riquezas, no se llenará.
Remo corto, barca pequeña.
Burro cargado, busca camino.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
En San Nicolás de los vinos agudos, de treinta vecinos veintinueve cornudos.
Se coge al toro por los cuernos, al hombre por la palabra y a la mujer por el elogio.
El que de Santo resbala hasta demonio no para.
Bautizar es dar nombre, menos al vino que se lo quita.
De Cristo a Cristo, el más apolillado se raja.
El que la hace riendo, la paga llorando.
De padres cantores, hijos jilgueros.
Quien guarda valores, padece temores.
Afeminados espíritus engendra la avaricia.
Date tono Mariquita, que un aguador te solicita.
El que nace capacho, muere serón.
Cada cosa a su tiempo, y los nabos en adviento.
Cuando los santos hablan, licencia de Dios tienen.
Más vale fortuna en tierra que bonanza por la mar.
Comprar de ahorcado y vender a desposado.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Por San Martín, trompos al camino.
El burro hablando de olotes.
El que quiera saber, que vaya a Salamanca.
Pan de ayer, vino de antaño y carne manida dan al hombre la vida.
Decir pares, y salir nones, les ocurre a los mamones.
Por miedo a los gorriones, no se deja de sembrar cañamones.
Quien de esperanzas vive, de hambre muere.
Cuenta el milagro, pero no digas el santo.
A fullería, cordobesías.
Saca tu cruz a la calle, y verás otras más grandes.
Arandino, borracho fino.
Solo se puede sacar de una bolsa lo que ya está en ella.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
La religión cala siempre en los estratos pobres
Como vaya viniendo, vamos viendo.
Tarde roja y negra mañana alegran al peregrino
El futuro de los justos es halagüeño; la esperanza de los malvados se desvanece.
Vale mucho más morir intentándolo que vivir toda tu vida lamentándolo.
El camino del Señor es refugio de los justos y ruina de los malhechores.
Lo que hay en España, es de los españoles.
Más vale prevenir que curar.
Por San Mateo, la vendimia arreo.