Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
Borrachez, de agua; que la de vino es cara y sale a la cara.
Buena cautela, iguala buen consejo.
A falta de caballos, que troten los asnos.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Más vale en paz un huevo que en guerra un gallinero.
Si quieres de tu amigo probar su voluntad, finge necesidad.
Casa de esquina, para mi vecina.
En casa de Manuel, él es ella y ella es él.
Ajo hervido, ajo perdido.
Un asno siempre da las gracias con una coz.
La obra bien hecha, a su autor recomienda.
Fácil es reprender la vida ajena, para quien no la tiene buena.
Abogacía que no zorrocía.
A la mal casada, déla Dios placer, que la bien casada no lo ha menester.
A abad sin ciencia y sin conciencia, no le salva la inocencia.
Magra olla y gordo testamento.
Abogado de ricos, mal de pobres.
Remendar y dar a putas.
A gran salto, gran quebranto.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Del escuchar procede la sabiduría, y del hablar el arrepentimiento.
El buen vino no merece probarlo, quien no sabe paladearlo.
y k siempre estas a mi lado por k hay veces k me siento tan sola y con mucho frio k kisiera irme pero tambien nose si tu señor me kieres e hecho tantas cosas malas k ya nose ni en k pensar me entiendes todo poderoso
Los vicios no necesitan maestro.
Favorecer a un bellaco, es echar agua a un saco.
No hay pero que valga.
Es mejor compadecer que ser compadecidos
El pan ajeno hace al hijo bueno.
Amaos los unos a los otros, como la vaca ama a su ternero.
Quien a solas se aconseja, a solas se remesa.
En la tierra de los ciegos, se disputaban la corona un bizco y un tuerto.
El Santo más milagrero es, San dinero.
Cocido o crudo, en el fuego estuvo.
El follo del santo, no hiede tanto.
Promesa de enamorado, promesas de marinero
De buena vid planta la viña, y de buena madre, la hija.
A ropa de terciopelo, dos dueñas y su escudero.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Para decir que el toro viene, no es menester tantos arrempujones.
Hay tres cosas que no se pueden ocultar: el humo, el amor y un camellero con su camello por el desierto.
Variante: Sol madrugador y cura callejero, ni puede ser buen cura ni el sol duradero.
Alábate cesto, que venderte quiero.
Buena vida me paso, buena hambre me rasco.
Afanar y no ganar, doy al diablo tal afanar.
De sabios es el poco afirmar y el mucho dudar.
En casa del pobre, ni vino ni odre.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
A pan de quince días, hambre de tres semanas.