Por San Mateo, tanto veo como no veo.
Cada persona es dueña de su silencio y esclavo de su palabra.
No todo lo que pendula cae
Cague la espina quien se comió la sardina.
La buena hilandera, con el rabo del asno, hilaba su tela.
Más vale pájaro en mano que ciento volando.
Nadie remienda un vestido viejo, con un pedazo de vestido nuevo.
La desesperación convierte a un hombre infeliz en un hombre débil
El silencio y la prudencia, mil bienes agencia.
La anguila empanada y la lamprea escabechada.
Al galán y la dama, el diablo los inflama, y la ocasión le hace la cama.
Ajo crudo y vino puro pasan el puerto seguro.
Por Santa Catalina coge tu oliva, la vieja que lo sabía cogida la tenía.
Aceitunas amargas, con el vino se pasan.
Cabra loca, desgraciado al que le toca.
El arco al poniente, desunce los bueyes y vente.
Pan de hoy, carne de ayer y vino de antaño y vivirás sano.
A la herradura que mucho suena, algún clavo le falta.
Como chancho en misa.
La gallina, la mujer y el marrano, con la mano.
A sembrar a San Francisco, aunque sea en un risco.
Cualquiera puede mirar a través de una tabla de roble si ésta tiene un agujero
Ahora adulador, mañana traidor.
Salud, dinero y buen vino, e irme a la gloria de camino.
Quien con toros anda, a torear aprende.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
¿Qué entiende el Conde de calar melones?.
Al hombre le falta paciencia y a la mujer le sobra insistencia.
A presurosa demanda, espaciosa respuesta.
Con un refrán puede gobernarse una ciudad.
Hay de todo en la viña del Señor.
Mal agüero, antes las berzas que el granero.
Cómo será la laguna, que el chancho la cruza al trote.
Camino malo se anda ligero.
Por San Fermín, el calor no tiene fin.
Alforjas llenas quitan las penas.
Quien te alaba en tu presencia te censura en tu ausencia
Ya no bebo vino, porque me cuesta dinero; pero siendo de balde, echa vino tabernero.
Casar y descasar, muy despacio se ha de pensar.
No hay almohada más blanda que una conciencia tranquila.
Comer en bodegón y joder en putería.
El toro, a las cinco, y el torero, a los veinticinco.
Cada cual es rey en su casa.
Por San Blas, higuera plantarás e higos comerás.
A buenas ganas, huelgan las salsas.
Ni de malva buen vencejo, ni de estiércol buen olor, ni de puta buen amor.
Quien se conforma goza y alguna vez padece: pero es un bello padecer el de quien se conforma
En la felicidad razón, en la infelicidad paciencia
Camino malo, pásalo pronto.
Casa hecha, bolsa deshecha.