De donde no hay pan hasta los perros se van.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
Arroz pasado, arroz tirado.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Loquillo y los Trogloditas.
Juntos en las duras y en las maduras.
A bestia loca, recuero modorro.
Harina mala, mal pan amasa.
Amigos, amigos, pero la cebada a dos reales.
Lo que el mismo hombre hiciera, una lengua lo puede destruir.
Rebuznar es de burros, errar de cazurros.
Quien no es para más, de hambre en su tierra perecerá.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Rostro de horno, piernas de río y tetas de frío.
Sol puesto, obrero suelto.
Los locos a la guerra, los cuerdos en su tierra.
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Que no se coma el gusano, lo que se hizo para el cristiano.
El muerto y el ausente, no son gente.
Hombre dormido, ni del todo muerto ni del todo vivo.
El agua para el pollino, para el hombre el vino.
Al comer de las morcillas, ríen la madre y las hijas y al pagar, todos a llorar.
El pobre es un extranjero en su país.
¿Qué hacéis, mosquitos?. Aramos, porque sobre el buey que ara andamos.
Garganta de aduladores, sepulcro abierto
Idos y muertos es lo mesmo.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Sabio en latín y tonto en castellano.
Marzo marcero, por la mañana rostros de perro, por la tarde valiente mancebo.
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
Riese el diablo cuando el hambriento da al harto.
¡Somos gente pacifica y no nos gusta gritar! (Transición española)
Rascar y comer comienzo ha menester.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Todos estamos hechos del mismo barro, pero no del mismo molde.
De mala sangre, malas morcillas.
Padre menguado quien de unos hijos hace hijos y de otros entenados.
Las palabras son femeninas, y los hechos son machos.
A veces con tuerto, el hombre hace derecho.
Nuestros padres, a pulgadas, y nosotros, a brazadas.
Obras hacen linajes, no nombres ni trajes.
Entre camellos nadie se burla de las jorobas.
La ruana no es para el primer aguacero
No hay hombre sin hombres.
Hombre refranero, medido y certero.
Idas sin vuelta, el hombre a la horca, el pan de pastores y los potros a la feria.
Un hombre sabio se recuerda de sus amigos siempre; un tonto, solamente cuando él necesita.
Hombre de pelo en pecho, hombre de dicho y hecho.
Comer sin vino, comer canino.