Cuando se mueve el alcalde, no se mueve en balde.
Ayer putas y hoy comadres, según de donde sopla el aire.
El tramposo, el codicioso y el tahúr, presto se conciertan.
El pepino en el gazpacho, y los negocios en el despacho.
Reñir con quien da ocasión y jugar con quien tiene dinero en el bolsón.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Manden unos, manden otros, los tontos siempre nosotros.
Quien en poco tiempo se hace rico o heredó o es pillo.
El dinero como el chisme, se hicieron para contarlo.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
El funcionario más ducho, mejor maneja el serrucho.
Palo porque bogas y palo porque no bogas.
Consejo tardío, consejo baldío.
Sábados a llover, viejas a beber, putas a putecer.
Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Mujer, Huerta y Molina, piden uso de continuou.
Hombres de noche, muñecos de día.
Hacer algo de cayetano.
Hombre de cojón prieto, no teme aprieto.
Ley puesta, trampa hecha.
Deudas tengamos, pero amigos seamos.
Al caramelo y a los asuntos, darles su punto.
De los hombres se hacen los obispos.
Más partido que galleta en bolsillo de borracho.
Quien el padre tiene alcalde, seguro va a juicio.
Hombre hablador, nunca hacedor.
Los necios hacen la fiesta, y los listos la celebran.
Bien urde quien bien trama.
Las cosas de palacio van despacio.
Tres españoles, cuatro opiniones.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Más valen amigos en la plaza que dineros en el arca.
Cazador, mentidor.
Entre mozas y mozos, pocos retozos.
A traidor, traidor y medio.
Bahabón, en cada casa un ladrón, en la del alcalde dos, y en la del alguacil, hasta el candil.
Oficio de albardero, mete paja y saca dinero.
Buitres y milanos, primos hermanos.
Las firmes amistades se hacen en las mocedades.
Salud y pesetas y lo demás son puñetas.
Así son los electores, así son los elegidos. Si éstos son malos es porque los primeros son peores
Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
Negocios largos, nunca bien acabados.
Jurar como carretero.
Fraile, manceba y criado son enemigos pagados.
Juglares y putas, cuando envejecen nadie los busca.
Negocios de puercos, puerco negocio.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.
Cambiar de opinión es de sabios.
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.