A la vejez, cuernos de pez.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
¿Cómo se puede escupir en una cara sonriente?
Palabra que retienes dentro de tí, es tu esclava; la que se te escapa, es tu señora.
El que se viere solo y desfavorecido, aconséjese con los refranes antiguos.
Los pastores serán brutales con las ovejas mientras las ovejas sigan siendo estúpidas.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Lo que se pierde a la salida del sol se recupera a su puesta.
Lo comido por lo servido.
Si hay belleza en la persona, habrá armonía en la casa.
De todas maneras, aguaderas.
La inocencia de un ratón puede mover un elefante.
La más cauta es tenida por más casta.
Palos con gusto no duelen.
Levantarse con el pie izquierdo.
A ojo de buen cubero.
Berzas y nabos, para en uno son entrambos.
En otoño la mano al moño.
Hay ropa tendida.
Un regalo tan insignificante como una pluma de ganso enviada desde lejos tiene mucho sentido.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Le estas buscando los tres pies al gato y te van a salir los cuatro.