Chaqueteros y ramplones, en cada pueblo, montones.
A palabras de borrachos oídos de cantinero.
Un viejo amigo es una eterna novedad
¡Se nos creció el enano!
En carnaval todo pasa, hasta los novios a las casas.
Mucho ruido y pozas nueces.
Pan y vino andan camino, que no mozo garrido.
Zapateros y sastres que no fueran embusteros, no serían sastres ni zapateros.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Los langostinos, en el mar estaban y ya pedían vino.
Hombre narigudo, ingenio agudo.
Juan Palomo: yo me lo guiso, yo me lo como.
Con pedantes, ni un instante.
Hombres de noche, muñecos de día.
A cuenta de los gitanos hurtan muchos castellanos.
Muy amigos, pero el borrico en la fermoso.
Pan no mío, me quita el hastío.
Por las vísperas se conocen los santos.
Mendigo y carbonero oficio de pocos dineros.
Lo que se dice en la mesa debe ser envuelto en el mantel.
Dulce y vino, borracho fino.
En casa del gaitero, todos son danzantes.
Mulas y putas siempre piensan unas.
Pollo nuevo y vino anejo, hacen mozo al hombre viejo.
Santo Domingo, mal pan y peor vino.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
Padres viejos, hijos huérfanos.
Cuando estés en Roma, has lo que hacen los Romanos.
Con locos, niños y putas, no negocies ni discutas.
Farolillo de la calle, tizón de la casa.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Dinero que el naipe ha traído, hoy venido y mañana ido.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Quien no se arriesga no conquista
Con putas y bretones pocas razones.
Manos limpias y uñas cortas, no amasaron, malas tortas.
Come santos, caga diablos.
El que chatico nació, no puede ser narigón.
Buscarle la quinta pata al gato.
Y el que es panzón ni aunque lo fajen.
A falta de pan, buenas son tortas.
Pensé que, creí que, son amigos de Don Tonteque.
Para los Santos, nieves en los cantos.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Bella o fea que sea, no la tengas jamás en compañía.
Este navega con banderita de pendejo.
La niebla deja el tiempo que encuentra
Amores nuevos olvidan los viejos.
En paellas y en culos, cada uno tenemos uno.
A nadie le amarga un dulce.