Dichosos los tiestos que salen a la botija.
Sol madrugador y hombre callejero, no los quiero.
En la noche de San Juan, no quedan en casa ni los perros.
Cachicamo diciéndole a morrocoy conchúo
Va la moza al río, calla lo suyo y cuenta lo de su vecino.
Da el sartenazo al que tiene la sartén por el mango.
Año de pitones, año de cabrones.
Padre arriero, hijo caballero, nieto pordiosero.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Una cosa piensa el borracho, y otra el cantinero.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Calavera no chilla. (El que disfruta la noche no se debe quejar que tenga sueño)
Caceta y pesqueta, mala chaqueta.
Estoy hasta las manos.
El burro hablando de olotes.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
San Antón mete las mozas en un rincón y San Sebastián las saca a pasear.
Riñas de enamorados, amores doblados.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Amor de corneta, de diana a retreta.
Gatos y mujeres, en casa; hombres y perros, en la plaza.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Quien recurre a poco saber obtiene un mal parecer
La burla, para quien le gusta.
No somos nadie, y menos en traje de baño.
Da vino por vino y pan por pan, y todos te entenderán.
En tiempo de verano, el capote con su amo.
El primer grado de locura es creerse cuerdo, y el segundo proclamarlo.
Nadie aprende por cabeza ajena.
Las malas compañías pervierten hasta los santos.
El tiempo lo arregla todo