Mano blanca y gordezuela, puesta sobre el corazón, aumenta la palpitación.
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Una buena campana se siente de lejos.
Para fastidiar al patrón, no como lentejas.
Más vale pan duro que ninguno.
El perdigón y el gallo, por Mayo.
Un millon de moscas no pueden equivocarse: coma mierda (frase anarquista).
A otra cosa mariposa.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
No todos los que tienen un gran cuchillo son verdugos
Boca sin muelas, molino sin piedras.
Son como uña y mugre.
¿Usted qué come que adivina?
A ciento de renta, mil de vanidad.
El mejor tuero para Mayo lo quiero y el mejor costal para San Juan.
Hacer oídos de mercader.
A fuer del Potro, un maravedí da otro.
Faena acabada, faena pagada.
Comida sin siesta, campana sin badajo.
Cenas, y penas, y Madalenas, y soles, matan a los hombres.
Abril, uno bueno entre mil.
Peor es mascar lauchas
Ni higos sin vino, ni pucheros sin tocino.
Casa en plaza, los quicios tienen de plata.
Canas son, que no lunares, cuando comienzan por los aladares.
Afanes y refranes, herencia de segadores y gañanes.
Los castellanos tienen más lengua que manos.
Cada hijo de vecino tiene sus hechos por padrino.
Bocado de pan, rajilla de queso y a la bota un beso, hasta la cena te tendrán en peso.
Revuélcate guarro, que San Martín está cercano.
Hijo casado, vecino airado.
Con el metro que midas, te medirán.
A celada de bellacos, más vale por los pies que por las manos.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Besugo de enero vale un carnero.
Mal de muchos, consuelo de tontos.
A la mañana el blanco y el tinto al serano.
Hombre bermejos, ni de cerca ni de lejos.
Un barbudo, un cano, un licenciado, si no nieva el invierno se ha acabado
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
En casa del herrero, asador de madero.
En gran casa, gran gasto se amasa.
A un fresco, un cuesco.
Hacer el primo.
El que más madrugo, un talego se encontró.
Mochuelo a principio de cazadero, mal agüero.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
De queso, un pedazo, y que te dure todo el año.
Si quieres que te siga el perro dale pan
Al hambre de siete días, no hay pan duro.