Bizcocho de monja, fanega de trigo.
Amor de puta y convite de mesonero, siempre cuesta dinero.
Solano, ni en invierno ni en verano.
Mucho tilín tilín y nada de paleta.
Las palabras se las lleva el viento.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Maldigo el diente que come la simiente.
Cortesía de boca, mucho consigue y nada cuesta.
Al capón que se hace gallo, azotallo.
Esto es el pan nuestro de cada día.
Caldera observada no hierve jamás.
Ávila, santos y cantos.
Mis hijos criados, mis cuidados doblados.
A galgo mojado, liebre enjuta.
Pan y navaja poco alimento es para el que trabaja.
Putas viejas, al mercado, que ya el pie se ha despertado.
Quien no puede tener la pulpa, se contenta con el hueso.
Moda y fortuna presto se mudan.
Alternativa: Mezcladas andan las cosas: junto a las ortigas nacen las rosas.
La mujer, hermosa y la galga, golosa.
A la hora mala no ladran los perros
En Diciembre, se hielan las cañas y se asan las castañas.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Donde hay chorizos colgando, no faltan gatos husmeando.
Rodilla de lana a su dueño engaña.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Entre las gentes, hay mil gustos diferentes.
Limosno con escopeta no logra mucha peseta.
Suegra y nuera, perro y gato, no comen en el mismo plato.
El amor reina sin ley
Favor de señores y temporal de Febrero, poco duraderos.
Rebuznaron en balde, el uno y el otro alcalde.
Polvo de ladrillo malo para el bolsillo.
Bella por fuera, triste por dentro
Mojarse el potito.
De ahora en adelante yo sere mi propio comandante. (Frase ingenua dicha por los "abuelos" al acabar la mili).
Más alimenta el pan casero que el que vende el panadero.
Año de avispas, año de nieves y ventiscas.
Mal de muchos, epidemia.
Bueno es el vino, cuando es del fino.
La casa del escudero, ventaja lleva del caballero.
Olla de tres vuelcos, tres manjares diversos.
Chica centella gran fuego engendra.
Gatos y niños siempre dicen: Mío, mío.
El montañés, por defender una necedad dice tres.
Quien no ahorra la cerilla cuando puede, no tiene una peseta cuando quiere.
Ese es carne de presidio.
Al asno a palos y a la mujer a regalos.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
La lengua unta y el diente pincha