El amor todo lo iguala.
Los padres a brazadas, y los hijos, a pulgadas.
Las arrugas son la tumba del amor
¿Qué hace con la moza el viejo?. Hijos huérfanos.
El oro se prueba con el fuego; la mujer, con el oro; y el hombre, con la mujer.
De padres asientos, hijos taburetes.
Gástate en juerga y en vino lo que has de dar a los sobrinos.
Es fácil compartir la papa cuando hay amor.
Se van con quien, las cartas y las mujeres.
Amor nunca dice basta.
Nada se dice ni se hace bien en momentos de pasión.
La buena mujer, con sus manos edifica su casa.
Al comprar caballos y al tomar mujer cierra los ojos y encomiéndate al Señor
A la vejez, dinero y mujer.
A la mujer casada, no le des de la barba.
A los 20 valiente, a los 30 casado, y a los 40 rico; si este dicho no se cumple, este gallo clavo el pico.
El amor existe tanto bajo la lana como bajo la seda
Amor es el verdadero precio del amor.
Entre dos amigos, un notario y dos testigos.
Viejo que con moza casó, o vive cabrito o muere cabrón.
Los amantes de Teruel, tonta ella y tonto él.
Pan tierno, casa con empeño.
Los padres todo lo deben a sus hijos.
Cada par con su par y cada quien con su cada cual.
La madre y la hija, usan la misma camisa: la de la madre y no la de la hija.
El primer amor nunca se olvida
Un hombre tiene la edad de la mujer a la que ama.
Los enamorados, no ven a los lados.
La mar y a la mujer, de lejos se han de ver.
Nunca con menores, entables amores.
Es de sabios cambiar de mujer.
Entre padres e hijos no metas los hocicos.
Obra con amores y no con buenas razones.
La mujer hilando, y el hombre, cavando.
Madre dispuesta, hija vaga.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
La mula y la mujer son malos de conocer.
La mujer y el vino hacen del hombre un pollino.
Todo gran amor no es posible sin pena.
Amor sin sacrificio, más que a amor, tira a fornicio.
Amor viejo, pena pero no muere.
Cuarentón y solterón... ¡que suerte tienes cabrón!.
Roma, acuerdos y locos doma.
Lo que mece la cuna, hasta la muerte dura.
Suegra y nuera, no hay peor parentela.
Casa sin mujer, de casa no tiene nada.
Al marido, amarle como amigo, y temerle como enemigo.
Madre piadosa hace hija asquerosa.
En caso de duda, que no sean ellas las viudas.
A quien no ama a sus parientes, deberían romperle los dientes.