El que más bosques busca, más lobos encuentra.
Tontos y locos, nunca fueron pocos.
Hijos crecidos, trabajos llovidos. Hijos casados, trabajos doblados.
Planta eucaliptos para ti, piñeiros para os fillos e carballos para os netos. Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Gallegos y asturianos, primos hermanos.
Hombre que anda con lobos, aprende a aullar.
A flores nuevas, afeite perdido.
Amigos pobres, amigos olvidados
A quien hace mal, uno, al lisonjero, ninguno.
A la lumbre y al fraile, no hurgarle; porque la lumbre se apaga y el fraile arde.
Burros o coces, arrieros a palos y a voces.
Años de nones, muchos montones.
Riquezas con sobresaltos, miserias las llamo.
Necio que sabe latín, doble rocín.
Quien frena la lengua conserva a sus amigos.
Las frutas lozanas, incitan las ganas.
Loca está la oveja que se confiesa con el lobo
Yernos y nueras, en las afueras.
Dineros y pecados, cada cual los tiene callados.
Llagas hay que no curan, y toda la vida duran.
Lobo con piel de cordero, es que sufre la cuesta de enero.
Alabaos, coles, que hay nabos en la olla.
A palabras vanas, ruido de campanas.
Quien mucho duerme, legañas tiene.
Quien hace, aplace.
Quien anda con lobos a aullar aprende.
Leña verde y gentejoven, todo es humo.
A gente villana, pocas palabras y ésas, claras.
Cenas, soles y Madalenas, tienen las sepulturas llenas.
Hay quien va a por lana y vuelve trasquilado.
A canto de sirenas oídos de pescadores.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Ávila, santos y cantos.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
Torreznos sin vino, como olla sin tocino.
De los tuyos hablarás, pero no oirás.
A palabra necias, oídos sordos.
Ligera de cascos.
Hijos casados, duelos doblados.
Gente castellana, gente sana.
Planta eucaliptos para ti, pinos para tus hijos y robles para tus nietos.
Lentejas, comida de viejas.
Sabe más que Lepe, Lepijo y su hijo.
Las paredes oyen.
Buena es la linde entre hermanos.
Hados y lados tienen dichosos o desdichados.
De quien habla a tiento, disparates sin cuento.
Borroncitos en la plana, azotitos en la nalga.
Callemos, que el sordo escucha.