Dineros y amores, diablos y locura, mal se disimulan.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
Por el amor de una rosa, el jardinero es servidor de mil espinas.
Agua y pan, comida de can; pan y agua, carne y vino, comida de peregrino.
El que fua a Sevilla perdió su silla.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Quién no gusta del vino, de la sangre de Cristo no es amigo.
Da consejos a todos, pero no seas fiador de nadie.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
El que tiene padrino es el que se bautiza.
No invoques derecho humano, si violas los de tu hermano.
No dispongas para ti pesos con defecto: serán abundantes en penas por la voluntad del Dios.
El que va a la romería, se arrepiente todo el día.
Hijos casados, trabajo doble.
A buenos ocios, malos negocios.
Ve con tu amigo hasta las puertas del infierno. Pero no entres
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Ni gazpacho añadido, ni mujer de otro marido.
Golpear la cabeza contra un muro de ladrillos
Orden y contraorden, desorden.
Ni santo sin estampa, ni juego sin trampa.
A Dios y a su altar, lo mejor has de dar.
No compres cosa vieja que no sea vino, jamón o teja.
Carnero castellano, vaca gallega, arroz valenciano.
Valiente es el ladrón que lleva una lámpara en su mano.
Todos somos hermanos bajo el ardiente sol.
Ni las ideas ni la ciencia, se asimilan con violencia.
El labrador entre dos abogados, está como el pez entre dos gatos.
Si te pica el alacrán, busca cura y sacristán.
Mejor que sosobre y no que sofalte.
El ciego y el ignorante, tienen el mismo talante.
Dos perros pueden matar a un león.
Un jesuita y una suegra saben más que una culebra.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Téngale miedo a la ira de Dios ya una escasez de mujeres.
Mande el que puede, y obedece el que debe.
Los fusiles y cañones, lubricarlos con razones.
El sol sale para justos y pecadores.
No maldigas la oscuridad, enciende la vela.
Lo que no veo no existe, lo que no sé no es cierto.
Solo el hombre prudente puede emplear bien sus ocios.
Pecado callado, medio perdonado.
Son como el aceite y el vinagre.
Lecho y pan tener seguros, aún cuando sean algo duros.
Jesucristo curó ciegos y leprosos; pero no bobos.
No son hombres todos los que mean en la pared.
Bocadito regular, que se pueda rodear.
Días que pasan de enero, ajos que pierde el ajero.
Quien no sabe gobernar su casa, quiere gobernar a España.