Las armas sofisticadas, muy listas y camufladas.
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Ir a matar lobos no es para bobos.
Echar confites a un cochino, es desatino.
Cumplir cada uno su deber a nadie sino a Dios temer.
Sabios conocí; sabios para los otros y necios para mí.
Calabaza, calabaza, cada uno para su casa.
Cada puta hile y devane y el rufián que aspe.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Injurias olvidadas, injurias remediadas,.
Cuando suena la almirez, las doce están al caer.
Aquel que ha hecho una puerta y un cerrojo, también ha hecho una llave.
Allega, allegador, para buen derramador.
Yo como tu y tu como yo, el diablo nos junto.
Beatas con devoción, las tocas bajas y el rabo ladrón.
Fraile franciscano, el papo abierto y el saco cerrado.
Adorar al santo por la peana.
Írsele a uno el santo al cielo.
Durante la estación seca hay que hacerse amigo del dueño de la piragua.
A la fuerza ahorcan.
Ni amigo reconciliado, ni café recalentado.
Cada mochuelo, a su olivo.
Como el azúcar no es arsénico, muchas tumbas están llenas.
No hay mano que pueda para el tiempo
Hacer oídos de mercader.
Al herrero con barbas y a las letras con babas.
A buen capellán, mejor sacristán.
Es quien predica y predica, quien menos cree lo que explica.
Males comunicados, son aliviados.
Cada quien puede hacer de su culo un candelero.
Quien carece de camisa, no está obligado a ir a misa.
Ni para Dios, ni para el diablo.
El arado rabudo, el arador, barbudo.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Casa de Dios, casa de tos.
Costumbres hacen leyes, que no los reyes.
Palabras de santo, uñas de gato.
No se tiene el alma de una amigo sin dar el alma
Buenas palabras y malos hechos engañan a los locos y a los cuerdos.
La fe no tiene miedo.
No seas amigo de los necios.
Cada loco con su tema y cada cuerdo con su apotema.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Al terco, dale dos higas pero no lo contradigas.
La adulación procura amigos, la verdad genera odio
Avellanas con Montilla, almendritas con Jerez, nuececitas con Moriles, y en mi mesa pon los tres.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
Ni son todos los que están, ni están todos los que son.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.