Ningún hombre honesto se hace rico en un momento.
Después de perdido el barco, todos son pilotos.
La abeja y la oveja, en abril dejan la pelleja.
Indio que mucho te ofrece, indio que nada merece.
Comer de su propio cocinado.
Refranes viejos, recortes del evangelio.
Oigamos, pero no creamos hasta que lo veamos.
No hagas cosas buenas que parezcan malas, ni malas que parezcas buenas.
Nunca te des por vencido si sientes que aún puedes seguir tratando.
Se conoce a sí mismo aquel que vive en armonía con el universo navajo.
Regla y compás, cuanto más, más.
Habiendo un hueso entre ellos, no son amigos dos perros.
Tres son las velas que disipan la oscuridad: la verdad, el conocimiento y las leyes de la naturaleza.
La mujer maluca abajo tiene el azúcar.
Amor por interés, se acaba en un dos por tres.
Quien hace los mandados que coma los bocados.
Hijo solo, hijo bobo.
No hay más brava cosa, que una mujer celosa.
Comida de aldeanos, sin manteles, pero mucho y sano.
Los justos pagan por pecadores.
No hay mejor pariente que el amigo presente.
Vivo, serás criticado, y muerto, olvidado.
A quien debas contentar, no procures enfadar.
Cuesta poco prometer lo que jamás piensan ni pueden cumplir.
Como pecas, pagas.
Besos a menudo mensajeros son del culo.
Más honrado es el que la honra merece que aquel que la tiene.
Siempre es pobre el codicioso.
Adonde quiera que fueres, ten de tu parte a las mujeres.
El amigo ausente, como si fuese presente. Has de estimarlo y tenerlo en memoria.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
Una persona que se cambia de ropa siempre se oculta mientras se está cambiando.
Quien acomete vence.
El hombre es el único animal que tropieza dos veces en la misma piedra.
Pesar compartido, pronto es ido.
Casa donde la mujer manda, mal anda.
No te rías de un cojo sin saber como andas tú.
Ruidosa corriente, no ahoga la gente.
Palabra dada, palabra sagrada.
La felicidad consiste a menudo en el arte de saberse engañar
Siempre dan las nueces al que menos las merece.
Una tormenta de arena pasa; las estrellas permanecen.
La belleza siempre tiene razón
Más vale morir honrado que vivir deshonrado.
Mujeres y avellana, muchas salen vanas.
Flores pintadas, no huelen a nada.
Los hijos de Verdolé, que le enseñan a su padre a joder.
Más fea que un carro por debajo.
A camino largo, paso corto. Para cansarse menos.
Jamás digas: nunca jamás.