Los perezosos se pasan la vida rascando la tripa a las cigalas.
La sabiduría viene de escuchar, de hablar el arrepentimiento.
La verdadera amistad es inmortal.
Uno levanta la caza y otro la mata.
Las letras con sangre entran.
Cierre la boca que se le entra una mosca.
No repartas tus palabras a la gente común ni te asocies a uno demasiado expresivo de corazón.
Hacer una cosa en un avemaría.
Lo tragado es lo seguro.
Quien madruga ojeras tiene.
El que no se fía, no es de fiar.
Eres de la ley del tordo, las patas flacas y el culo gordo.
Arrimar uno el ascua a su sardina.
Los caballos como las mujeres en manos de "tarugos" se echan a perder.
Para preservar un amigo tres cosas son necesarias: honrarlo cuando esté presente, valorarlo cuando esté ausente, y asistirlo cuando lo necesite.
Cada cual en su corral.
Cazador absoluto, buenas piernas y pocos cartuchos.
Cuando el hombre ha agotado las mentiras, encuentra la verdad en el nuevo saco
Lentamente, lentamente, maduran hasta las bananas
Amigo por su interés, amigo tuyo no es.
La arena del desierto es para el viajero fatigado lo mismo que la conversación incesante para el amante del silencio.
Mientras vas y vienes, por el camino te entretienes.
Amor y aborrecimiento no quitan conocimiento.
El que todo lo quiere, todo lo pierde.
Aquel es hombre, que corresponde al nombre.
El rico come "sudao", y el pobre sudando.
El chocolate excelente, para poderse beber, tres cosas ha menester: espeso, dulce y caliente.
Nunca te dejes vencer, por lágrimas de mujer.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
No es lo mismo hablar con el torno que con las monjas.
La verguenza es último que se piedre.
Del ahorro viene el logro.
Bachiller en artes, burro en todas partes.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
Aprovéchate gaviota que no te verás en otra.
Favorece al afligido, y serás favorecido.
Quien del alacran esta picado, de la sombra se espanta.
El huésped dos alegrías da, cuando viene y cuando se va.
Al bobo, múdale el juego.
Solo como Adán en el día de la madre
Del que jura, teme la impostura.
La diplomacia consigue más triunfos que los cañones.
De familia y trastos viejos, pocos y lejos.
El momento elegido por el azar vale siempre más que el momento elegido por nosotros mismos.
Por prestar, el enemigo muchas veces es amigo y el amigo enemigo.
De ventero a ladrón, no hay más que un escalón.
Los sinsabores ajenos, de lejos se sienten menos.
Sustos y disgustos matan a muchos.
Julio, siega y pon tres cubos.
A unos da Dios ovejas, a otros, orejas. A veces perdiendo se gana.