Llegar y pegar es mucho acertar.
No hay bonita sin "pero", ni fea sin gracia.
Para el gusto se hicieron los colores.
No menosprecies al cachorro débil, podría convertirse en un tigre feroz.
Abad, judío y madona, jamás perdonan.
El hombre cuando es celoso se acuesta pero no duerme.
Mejor que decir es hacer y mejor que prometer es realizar.
Menos correr y más hacer.
El que es buen pagador es señor de la bolsa de otro.
Cuando el vil está rico, no tiene pariente.
Solo la modestia señala los actos de un hombre noble.
Cuando Dios borra, escribir quiere.
Castillo apercibido no es sorprendido.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
Fingir locura, es a veces cordura.
Cuando árbol cae, los monos se dispersan.
A mi, mis timbres.
De lo que ganes, nunca te ufanes; y de lo que pierdes, ni lo recuerdes.
El que es pendejo ni de dios goza.
El que paga a lo primero, pierde a lo postrero.
Amor y guerra tienen batallas y sorpresas.
Variante: Palabras y plumas el viento las lleva.
De señora a señora, empanadas y no ollas.
Jugador hasta perder los kiries de la letanía.
Muchas veces no son las cosas lo que parecen.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Quien la inmortalidad logró, hace tiempos que se murió.
Vivirás dulce vida si refrenas tu ira.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Menos idea que Geral pasando música.
Paja triga hace medida.
Aprovecha el tiempo, que vale cielo.
Aunque tengas sesenta consejeros, aconséjate primero a ti mismo
Estás trabajando para el inglés.
La Justicia tolerante es cómplice del maleante.
A este son, comen los del ron, ron.
Cuando uno no vive como piensa, acaba pensando como vive.
A la noche putas y a la mañana comadres.
Araña de día, carta o alegría.
Mea a gusto y contento, pero por favor, ¡mea dentro!
Hablar por referencias es casi mentir.
El amor hace iguales a los que no lo son.
No se puede servir a dos señores a un mismo tiempo.
Acójome a Dios que vale más que vos.
Para bien estar, mucho hay que andar.
Cuervos vienen, carne huelen.
Dios está en todos lados pero atiende en la capital.
Pueblo chiquito, campana grande.
Irase lo apetecido, y quedará lo aborrecido.
El que ambiciona lo ajeno, pronto pierde lo propio.