Ni moza sin espejo, ni viejo sin consejo.
A quien mucho miente, le huye la gente.
Vino en jarro quiero; que no me sindiquen lo que bebo.
Ni el libro cerrado da sabiduría, ni el título por sí solo da maestría.
Del ahorro viene la posesión.
Otro tiempo vendrá, y el que hoy no puede, podrá.
Quien una vez te engañó, no lo haga dos.
La mentira busca el rincón.
Buena vida, padre y madre olvida.
Variante: Váyase lo perdido por lo ganado.
Carne y pescado en una comida, acortan la vida.
No caben dos pies en un zapato.
Gato con guantes no caza ratones.
Es amigo, o enemigo, o mal criado, quien sube sin llamar desde abajo.
Bromas y chascarrillos para los amiguillos.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
Quien mucho duerme, poco vive.
El uno por el otro la casa sin barrer.
Para lo malo, de peña; para lo bueno, de cera.
Habiendo días enteros, no hay porqué coger medios.
Els lladres grans enforquen als petits.
Felicidad y cristal: ¡cuán fácilmente se quiebran!
En quien nada sabe, pocas dudas caben.
El sueño y la muerte hermanos parecen.
Ve tu camino para no tropezar.
Quien a otro ha de matar, antes ha de madrugar.
Puerco que no grita cuchillo con el.
Quien quiera mujer eterna que se case con una enferma.
Desbarata hasta un balín.
No hay mejor ahorrar que poco gastar.
Date prisa, pero no corras.
Ni juegues ni trates con mujeres y vivirás como quieres.
Ama y guarda.
Al médico, confesor y letrado, no le hayas engañado.
Palos por que bogas, palos por que no bogas.
Al fraile mesurado, mírale de lejos y háblale de lado.
El nuevo paga novicial.
Confiesa y restituye, que la vida se te huye.
El que desea sacar la espada es un principiante. El que puede sacar la espada es un experto. El que es la espada misma es un maestro.
Resbalon y tropezon, avisos de caída son.
El ceder es a veces la mejor manera de vencer.
Si al anochecer relampaguea, buen día campea.
A persona lisonjera no le des oreja.
Hombre refranero, hombre de poco dinero.
Duerme el leal lo que al traidor le place.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
Pies fríos, corazón caliente.
A cada puerta, su dueña.
Tras buen soplo, buen sorbo.
El que regala, no vende; pero sorprende.