Hablar por la boca del ganso.
Cuando los calvos mueren, la nostalgia los convierte en cabezas rizadas.
A buen salvo está el que repica.
Cuando no sepas que hacer, un refrán te lo puede resolver.
El que mide el agua al charco es el que lo conoce.
Paga adelantada, paga viciada.
El que calla, otorga.
Mientras hay alma, hay esperanza.
El frío conoce al encuero.
Los yerros del médico encubre la tierra; los del rico la hacienda.
El flojo y el mendigo, caminan dos veces el mismo camino.
Bondad con hermosura, poco dura.
A nadie le huelen sus peos ni sus hijos les parecen feos.
Me lo dijo un pajarito ya casi para volar, todo cabe en un jarrito sabiéndolo acomodar.
Es más fácil variar el curso de un río que el carácter de un hombre.
Quien se fía de un lobo, entre sus dientes muere.
No hagas bien sin mirar a quien.
Mano sobre mano, como mujer de escribano.
Los duelos con pan son menos.
Para no hacer de marrano, culo en tierra y plata en mano.
Las palabras se las lleva el viento, lo escrito permanece.
La mujer del viejo, relumbra como el espejo.
Calores, dolores y amores, matan a los hombres.
Buena es la costumbre en el bien.
Con el diablo se aconseja quien mete aguja para sacar reja.
Los que de veras buscan a Dios, dentro de los santuarios se ahogan.
Mas mata la duda que el desengaño.
Los niños y los borrachos siempre dicen la verdad.
Una hábil ama de casa sin arroz no puede preparar una comida.
Mujer que no tiene encanto, se queda para vestir santos.
El que no tiene quehacer desbarata su casa y la vuelve a hacer.
Vino, amigo y aceite, cuanto más antiguo más ferviente.
El hijo prevenido se abastece en el verano, pero el sinvergüenza duerme en tiempo de cosecha.
En gran casa, gran gasto se amasa.
Es más inútil que cenicero de moto.
Variante: Acuérdate, nuera, que serás suegra.
Zapatero remendón bien aprovecha el cambrillón.
Mientras dura, vida y dulzura.
El oficio hace maestro.
El buen bebedor bien sabe. cuanta cerveza le cabe.
La población se sentía atemorizada por los vikingos debido a su ferocidad y crueldad.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.
La primera impresión es la que cuenta.
Afana, suegro, para que te herede; manto de luto y corazón alegre.
La cana engaña, el diente miente, pero la arruga, no cabe duda.
La vida mejora de hora en hora.
Si uno pierde los labios, tendrá los dientes fríos.
En el modo de barrer, se conoce si es limpia una mujer.
Envidia, ni tenerla ni temerla.
Un solo enemigo es demasiado y cien amigos son pocos