Casa sin madre, río sin cauce.
Para vos me peo y para otro me afeito.
Cada palo que aguante su vela.
Entre locos me metí, y lo que sea de ellos, será de mí.
En la cancha se ven los gallos.
Cortesías engendran cortesías.
Quien tiene mujer parlera, o castillo en la frontera, o viña en la carretera, no le puede faltar guerra.
Pan de ayer carne de hoy y vino de antaño, salud para todo el año.
Si de la tierra naciste y a la tierra has de volver, ese orgullo, ¿por qué?
Agrada, quien manda.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Antes de criticar a alguien asegúrate de que no tengas tú la nariz tapada de tsampa.
Hombre mezquino, no pida ayuda a su vecino.
En la duda, ten la lengua muda.
Yerro es tomar oficio ajeno y dejar el propio.
Ratones y falsos amigos, huyen cuando oyen ruido.
No da un tajo ni en defensa propia.
No es lo mismo oír decir "moros vienen", que verlos venir.
La vaca grande, y el caballo que ande.
Donde hubo fuego, cenizas quedan.
Árboles y hombres, por su fruto se conocen.
A nadie le hace mal el vino si se bebe con tino.
A flores nuevas, afeite perdido.
Para los muertos y los ausentes no hay amigos
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Hija la primera, del padre entera.
El yerro encelado, medio perdonado.
Quien caza sin perros, se pierde en los cerros.
Por males de nervios nunca se tocó a muerto.
Que cada perrillo se lama su cipotillo. (Variante: que cada perrico se lama su cipojito (Cartagena)
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Quien quita lo que da, al infierno va.
En gustos y colores, no discuten los doctores.
Me picaron las abejas pero me comí el panal.
Pájaro de la ultima cría, ni come ni pía.
Los amigos de mis enemigos son mis amigos.
Cuanto más primos, más adentro.
Irse a chitos.
¿Quién con una luz se pierde?
Riachuelos pequeños forman grandes rios.
Hablando se saben las cosas, callando se ignoran.
De la vaca flaca, la lengua y la pata.
Hablar con bestias es para molestias.
Come Juan Gómez, que de lo tuyo comes.
A la hija, tápala la rendija.
Las lenguas de los que critican son como las patas de las moscas, aterrizan en cualquier cosa que encuentran.
Emborrachar la perdíz
Ir por leña y volver caliente, le ocurre a alguna gente.
Todos: mozos, viejos, reyes y pastores estamos sujetos a sentir amores.