Tales son migas de añadido, como mujer de otro marido.
Aquel que guarda siempre tiene.
La gente miedosa, es más peligrosa.
Si el liso viera y la víbora oyera no habría hombre que al campo saliera.
Líbreme Dios de moza adivina y de mujer latina.
Boca sin dientes, casa sin gente.
Necio es quien con necios anda.
Por San Simon y Judas, saben más ricas las uvas.
Mas caliente que axila de esquilador de ovejas.
Ocurre en las mejores familias.
El nosotros anula el yo.
Uno piensa el bayo, y otro el que le ensilla.
Llevar agua al mar.
Hacemos daño al hombre cuando le pedimos hacer lo que está dentro de sus posibilidades o hábitos.
Zarajo y ajo arriero, en Cuenca lo primero.
De pastores, pastoradas y si te embobas alguna pedrada.
Viento del solano, agua en la mano.
Cómicos y abogados, lo mismo hacen de moros que de cristianos.
Los tambores de guerra son tambores de hambre.
Nacer de pie.
La naturaleza proveerá.
Al perro que come brasas ni que le quemen el chipo.
Mal ajeno, para el nuestro no es consuelo.
El vivo a señas y el tonto a palos.
Diga mi vecina, y tenga mi costal harina.
Antes de hablar, si tienes ira, reza un avemaría.
Badajoz, tierra de Dios, que andan las putas de dos en dos.
Ni caballo patiblanco, ni tierra falduda.
Siempre es bueno tener palenque donde rascarse.
Espéjate para que veas cómo eres.
Matar dos pájaros de un tiro.
En España, amigos de hoy, enemigos de mañana.
El cura de la aldea, por él venga lo que desea: que mucha gente se muera.
Cuervos vienen, carne huelen.
Pezuña sobre agua, no deja huella.
Cada cual en su madriguera sabe más que el que viene de fuera.
Mujer, viento y ventura, pronto se mudan.
Las palmas son más altas y los burros comen de ellas.
Conquistada la madre, segura está la hija.
A fuer de Portugal: dos animales sobre un animal.
Cuando no lo dan los campos, lo hacen los Santos.
Amistades que son ciertas mantienen las puertas abiertas.
Hasta que no muera el arriero, no se sabe de quién es la recua.
O crudo o asado por el fuego ha pasado.
Los parientes del rico son tan numerosos como granos de arroz en un arrozal.
Tempero de San Miguel, guárdete Dios de él.
Cabellos y virgos, muchos hay postizos.
La mujer mezquina, debajo de la escama, haya la espina.
A mi, mis timbres.
Como turco en la neblina.