Zurdos y calvos y rubios no habían de estar en el mundo.
De tejas para abajo, todo el mundo vive de su trabajo.
A comida de olido, pago de sonido.
El pobre es un extranjero en su país.
Bocado comido no guarda amigo.
A dineros dados, brazos quebrados.
El hombre ladino, estando entre extraños no bebe vino.
Pronto pasan al olvido los muertos y los idos.
Hablar hasta por los codos.
Escucha el silencio... que habla.
Aprendo mientras vivo.
Estoy hasta las manos.
Juegan los burros y pagan los arrieros.
Buscarle la quinta pata al gato.
Español rojo y alemán moreno, ninguno es bueno.
Pueblos vecinos, mal avenidos.
A este son, comen los del ron, ron.
A nadie le duele la cabeza cuando consuela a otro.
De padres asientos, hijos taburetes.
Pan con pan comida de tontos.
Vergüenza y virgo perdidos, por siempre idos.
Berzas y tocino, manjar de vizcaíno.
Monjas y frailes, putas y pajes, todos vienen de los grandes linajes.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
Solo se tiran piedras contra el árbol que da frutos.
Como turco en la neblina.
Panojal que embarba, garojo que desgrana.
Aquellos son ricos, que tienen amigos.
No ofende quien quiere sino quien puede.
Escucha tu corazón... que sabe.
De oveja negra, borrego blanco.
Idos los ladrones se toman mil precauciones.
Todo lo que no es dado es perdido
Juncos aunados, por nadie quebrados.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Me cortaron las piernas.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Los casados, casa quieren.
A fullería, cordobesías.
A brutos da el juego.
Tras de corneados ? Apaleados.
Arrieros somos y en el camino andamos.
Tenga yo salud, y dinero quien lo quisiere.
Borriquillo moruno, vivo cual ninguno.
El árbol deshojado es el amante de los ciclones.
Todo lo que no se da, se pierde.
Hablando se entienden los blancos.
Lo que han de comer los gusanos, que lo disfruten los cristianos.
Abájanse los adarves y álzanse los muladares.
Gorrino, cochino y marrano, todos hermanos.