Es gente discreta, quien aguza el ojo con la lengua quieta.
Es más puntual que un ingles.
Visto de lejos, un gitano parece un ser humano.
La posteridad solo te pertenece cuando tus nietos juegan en tu puerta.
Los dueños de casa activos hacen a los inquilinos cuidadosos.
De casta le viene al galgo.
Si quieres adquirir conocimientos, hazte el ignorante.
La mujer y la manzana han de ser asturianas.
Casa convidada, pobre y denostada.
Quien tiene dineros, compra panderos.
Hacienda de señores, se la comen los señores.
¿Usted qué come que adivina?
Buena gana de comer, rica salsa es.
Cuando la puta hila y el rufián devana y el escribano pregunta cuantos son del mes, mal andan los tres.
Gustos y colores, los que cada uno prefiera son los mejores.
Secreto a voces.
Hazte responsable de tus actos.
Hijos y mujer añaden menester.
La comida del hidalgo: poca vianda y mantel largo.
Hablando a largo plazo muertos estamos todos.
Si tienes alubias, garbanzos o lentejas? ¿de qué te quejas?
A falta de hechiceros lo quieren ser los gallegos.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Hablo de la gente de nuevo cuño.
El verano muere siempre ahogado
Con viandas ajenas, no cuesta dar cenas.
Hacer algo de cayetano.
De la naranja y la mujer, lo que ellas den.
Los enamorados, no ven a los lados.
Esto está en chino.
Todo el mundo es generoso dando lo que no es de ellos.
Son como uña y mugre.
Antes de juzgar a una persona, camina tres lunas con sus mocasines.
Tal para cual, la puta y el rufián.
Lentejas, comida de viejas.
De bobos y bobas se hinchan las bodas.
Amigos pobres, amigos olvidados
Al fregar los platos solo acuden los mentecatos.
O te aclimatas, o te aclimueres.
Dan pañuelos a quién no tienen narices.
Reyes y mujeres no agradecen.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Comer de su propio cocinado.
Entre amigos honrados, cumplimentos dispensados.
Las mocitas de este pueblo mean todas en corrillo, menos la hija del secretario, que mea en un canastillo.
Dar palos de ciego.
Lo que se hace un día, es semilla de felicidad para el día siguiente.
Pajes; mozos y era Perico solo.
Gente de montaña, gente de maña.
No hay árbol que el viento no haya sacudido.