Nunca des consejo sin que lo pidan.
Los pies van donde va el corazón
Perdona una vez; pero nunca tres.
Para el pobre, hasta su noche de bodas es corta.
A lo que manda Dios, oreja de liebre.
La mujer decente, sufre más que se divierte.
Un buen día vale por un mal mes
Quien no sabe de abuelo, no sabe de bueno.
No todo es miel sobre hojuelas.
Justicia y no por mi casa.
Cuando las mujeres hablan, el mundo calla.
El viento y la marea no esperan a nadie.
Donde el necio se arruinó, el cuerdo prosperó.
Quien comparte su comida, no pasa solo la vida.
Aquí jodido, pero usted no tiene la culpa.
Del precipitar nace el arrepentir.
El que tenga rabo de paja, no se arrime a la candela.
La verdad adorna la boca de quien la dice.
Cuando el elefante y el caballo se ahogan, el asno pregunta si el río lleva mucho agua.
La fortuna es veleta, nunca se está quieta.
Hijos y duelos nos hacen gastar pañuelos.
Cuídate si quieres que Dios te proteja
Dinero olvidado, ni agradecido ni pagado.
El que tiene boca se equivoca y quien tiene nariz lo vuelve a repetir.
El burro cayendo y el amo perdiendo, los dos se van entendiendo.
Apúrate despacio, sin prisa y sin pausa, y cuando llegues a la cumbre de la montaña, sigue subiendo.
No dejes para mañana lo que puedas hacer hoy.
La alegría alarga la vida; las penas la menguan.
El ruso tiene tres principios: quizá, de alguna manera, no importa.
No hay mujer sin pero, ni sin tacha caballero.
La experiencia es a veces dolencia.
Dichoso el burro que en el camino le quitan la carga.
A ojo de buen cubero.
Ninguno se embriaga del vino de casa.
Nosotros observamos desde donde estamos parados
Buey viejo no pisa mata, y si la pisa no la maltrata.
Solo como Adán en el día de la madre
Al medico, al confesor y al letrado, hablarle claro.
El que no te ama, burlando te difama.
De la esperanza vive el cautivo.
Amigo de mesa y mantel, no fíes de él.
Una alegría esparce cien pesares.
Quien se aconseja a sí mismo se enfada
La memoria, en la vida, en la muerte y en la gloria.
Lo que más se quiere, presto se pierde.
Quien en presencia te teme, en ausencia te perjudica
Mudarse por mejorarse.
Tu principal heredero, tú mismo debes serlo.
Escucha a tus enemigos que son los primeros en notar tus errores.
¿Cómo ha de actuar mi corazón? ¿Acaso en vano venimos a vivir, a brotar sobre la tierra?