Limando se consigue de una piedra una aguja
Deja lo afanado y toma lo descansado.
Nadie puede huir de lo que le ha de venir.
Contra gustos, no hay disgustos.
Dios nos ha creado hermanos pero nos ha dado monederos separados.
Principio quieren las cosas.
A cada uno Dios da el castigo que merece.
Mejor un amigo con siete pecados que un extraño
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
Beba la picota de lo puro, que el tabernero medirá seguro.
Ni ojo en carta, ni mano en plata.
En el bosque no hay pájaros gordos.
Vida sin amigo, muerte sin testigo.
Cultura es aquello que permanece en la memoria cuando se ha olvidado todo
La salud es un tesoro, de más quilates que el oro.
No dejes para otros lo que no quieras para ti.
Casamiento y mortaja del cielo bajan.
El dar limosna nunca mengua la bolsa.
Uno esquila ovejas, otro, cerdos
No temas de ser lento, teme solo a detenerte.
Sábele bien y hácele mal a mi borriquito hoja de nogal.
Unos tanto y otros tan poco.
Al nopal solo se le arriman cuando tiene tunas
Quien teme la muerte no goza la vida.
El paraíso está en el regazo de una madre.
Ama, perdona y olvida.
El perro es más sensato que la mujer, puesto que no le ladra al amo.
Quien cae no tiene amigos.
De lo que no sabes, no hables.
Es triste no tener amigos, triste que los hijos pasen penurias, triste no poseer más que un sombrero; pero más triste es no tener nada bueno ni malo.
Los verdaderos amigos son tan raros como las moscas blancas
Para disfrutar hay que empezar por olvidar
Aunque tu mujer haya cometido cien faltas, no la golpees ni con una flor.
Amor, El de asnos hace sabios, y de sabios hace asnos.
Cuando una mujer te pida que te tires por un tajo, pídele a Dios que sea bajo.
La pereza y el fracaso, andan cogido del brazo.
El que ha derramado sus gachas de avena no puede recogerlas todas
No rías tanto; que la mucha risa acaba en llanto.
Buey hermoso, no es para trabajo.
Calvo, y no de tiña, tuerto, y no de nube, mala costumbre.
Es agua derramada.
Panal de miel las palabras amables, dulzura para el alma y medicina para el cuerpo.
La salud no tiene precio y el que la arriesga es un necio.
La Justicia y la razón, las más recias armas son.
Quien va despacio y con tiento, hace dos cosas a un tiempo.
Toda demasía enfada y hastía.
De todos es la huerta que no tiene cerca ni puerta.
Mientras hay alma, hay esperanza.
El pensamiento postrero es más sabio que el primero.
La costumbre de jurar y jugar, mala es de dejar.