Vive como un caballero, y moriras como un señor.
La única razón por la que el universo es infinitamente grande, es por que el ser humano es infinitamente pequeño.
Quien mucho desea, mucho teme.
A la par, es negar y tarde dar. A la tercera va la vencida.
Hombre de espíritu enclenque, donde nace allí muere.
Nadie querría para sí.
El que antes de su muerte ha plantado un árbol, no ha vivido inútilmente.
El que vive de idealismos, muere de pesimismos.
El que fue monaguillo y después abad, sabe lo que hacen los mozos tras el altar.
Le vale mucho más al cuerdo la regla, que al necio la renta.
Loco está el que cree en las lágrimas de un heredero
La democracia también genera hombres deshonestos
Puro sombrerito de Esquipulas, lleno de mier...
Ni a un sordomudo completo, debes confiar tu secreto.
Es mejor dar un centavo que prestar un peso.
Olvidado y nunca sabido, viene a ser lo mismo.
Reniego de grillos, aunque sean de oro fino.
Del árbol del silencio pende el fruto de la seguridad.
Hombre prevenido vale por dos.
Ni hierba en el trigo ni sospecha en el amigo.
El sabio no dice lo que sabe y el necio no sabe lo que dice.
A las personas recién se las valora cuando se las pierde.
Proclamo en voz alta el libre pensamiento, y que muera el que no piense como yo
La conciencia vale por cien testigos.
No hay duelo sin consuelo.
El dueño de la casa es el criado del huésped.
La esperanza es lo último que se pierde.
Si eres pobre, no quieras hacer lo que el rico.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
Todos somos iguales en el nacer y en el morir aunque no sea en el vivir.
Ligero como el ave de San Lucas.
La gente agradecida es gente bien nacida.
Callar como puta tuerta.
A canto de pájaro y a gracia de niño no invites a ningún amigo.
Buen corazón quebranta mala ventura.
La humanidad se divide en tres clases: los inamovibles, los móviles y los que se mueven.
El perezoso considera suerte el éxito del trabajador.
Cada vez que uno ríe quita un clavo del ataúd
El caballo conoce por la brida al que lo guía.
El espíritu intenta seguir el mismo camino que el corazón, pero no llegará nunca tan lejos
No hay camino sin tropiezo.
Vive de tal suerte, que ni te encante la vida ni te espante la muerte.
El lo que se pierde, se aprende.
Este come cuando hay, caga por chirolas, camisa a medio lomo, pantalón a las rodillas.....
El fraile, la horca en el aire.
Quien en Dios confía, será feliz algún día.
Viva cada cual como quisiere y yo como pudiere.
El viajero que sed siente, se agacha y besa la fuente.
Se nace llorando, luego se comprende el por qué.
Bien la muerte aguarda, quien vive como Dios manda.