Alábate, burro, que nadie te alaba.
Voz del pueblo, voz de Dios.
Yo a vos por honrar, vos a mí por encornudar.
Fiar, en Dios y en otro no.
Ten tu mano pronta para echarla al sombrero, y tardía para meterla en el bolsillo.
La prueba de amistad más difícil es mostrar al amigo sus defectos
Cuando todo ha pasado, solo la verdad y el honor permanecen.
Nada necesita quien tiene bastante.
Hay que dejar ir al mundo como va
La paciencia es agria, pero tiene una fruta dulce.
El agua se purifica fluyendo; el hombre, avanzando.
Es del hombre condición, como del cabrito, o morir muy pequeñito o llegar a ser un cabrón.
Un poco de ayuda es mejor que un mucho de compasión.
La persona que no comete nunca una tontería, nunca hará nada interesante.
Es mejor pecar poco que confesar mucho
Poco se aprende con la victoria y mucho con la derrota.
Quien poco tiene, pronto lo gasta.
Vale más buena cara que un montón de halagos
Una respuesta amable mitiga la ira.
Quien dinero tiene, come barato y sabio parece.
A quien le roba al ladrón, le concede Dios perdón.
Hombre que vive de amor y vino, que no se queje de su destino.
No hay mejor herencia, que trabajo y diligencia.
El que persevera triunfa.
Al cuerdo o al hábil, todo le es fácil.
Vanamente piensa quien sin Dios hace la cuenta.
Jurado tiene el espejo no hacer bonito lo feo, ni joven lo viejo.
Buena Voluntad hace que el camino sea más corto.
Del sabio, poeta y loco, todos tenemos un poco.
Ni amor forzado, ni zapato apretado.
Cuando promete un hombre honrado, queda obligado.
Más quiero ser burro descansado que buey ajetreado.
El hombre sabio aprende a costa de los tontos.
Dios carga a quien tiene buenas espaldas.
Los señores hablan de cosas, los criados de personas.
Abril, lluvias mil.
Con pañuelo de seda vas a la arada, señal de tener mucho o no tener nada.
Mi alma a Dios, mi vida al rey, mi corazón a la dama.
La esperanza es como el azúcar en el té. Aunque es muy poca, todo lo endulza.
Las calamidades son la piedra de toque de un hombre valeroso.
Variedad es causa de amenidad.
Cuando el gran señor pasa, el campesino sabio hace una gran reverencia y silenciosamente se echa un pedo.
Quien da no debe acordarse; quien recibe no debe olvidar nunca
El ingenio obvia dificultades,.
El que se viste con lo ajeno, en la calle lo desnudan.
Con firme voluntad se llega al triunfo.
El cielo escucha las plegarias del corazón, no de la voz.
Bien se lleva la carga, más no la sobrecarga.
De los sufridos se hacen los atrevidos.
Dios nos libre de un ya está hecho.