En guerra avisada no muere gente.
No hay cosa más pesada que una deuda recordada.
De la cuchara a la boca, se cae la sopa.
Desnuditos nacemos y después todo apetecemos.
El melón y el casamiento ha de ser acertamiento.
El que desalaba la yegua, ése la merca.
Viejo que boda hace, "requiescat in pace".
Haceos miel y comeos han las moscas.
A la corta o a la larga cae el burro con la carga.
El vino hace reír, hace dormir y los colores al rostro salir.
Caminito comenzado, es medio andado.
El que tiene la cabeza de manteca no debe acercarse al horno.
Quien ríe y canta su mal espanta
De mal montecillo, bueno es un gazapillo.
La escalera ha de barrerse empezando por arriba.
Hay quién está siempre ocupado pero nunca hace nada.
Hacienda de señores, cómenla los administradores.
Por su pico, se pierde el pajarico.
No te fíes de mujer, ni de mula de alquiler.
A árbol caído, todo son piedras.
Más duro que rulo de estatua.
Todo acaba con la muerte, menos, el hacer bien.
Boca que bosteza, estómago que hambrea.
Llegar a ser, ascendiendo, es mejor que nacer siendo.
Al bien, deprisa, y al mal, de vagar, te hagas de llegar.
Gran tormenta, a los débiles amedranta.
Viaje de luna de miel; ni es viaje, ni ves luna, ni es de miel.
Donde bien te quieren irás pocas veces; donde mal, nunca irás.
El sexo nos hace perder la cabeza
A falta de pan, buenas son tortas.
Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Haz favores y harás traidores.
Agua y sol, tiempo de requesón.
¿Quieres conocer el valor del dinero?. Pide algo prestado.
El tiempo todo lo pone a prueba.
Al que le pique, que se rasque.
Oveja de todos, cómenla lobos.
Hoy arreboles, mañana soles.
¿Qué criatura no tiene un ramito de locura?
Fruta que pronto madura, poco dura.
La gente mala se muere de vejez.
Buena fama es buena cama.
Este se mete como Juan por su casa.
Haz favores y tendrás enemigos.
Los refranes de los viejos siempre salen verdaderos.
No fío, porque pierdo lo mío.
Dos negaciones afirman, pero tres confirman.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Al que le sobre el tiempo, que me lo preste.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.