Un buen libro es un tesoro: cada hoja, un pan de oro.
Mujer casada, casa quiere.
El corazón manda en los ojos, y les hace trampantojos.
muero Marta, y muero Harta.
Además de cornudos, apaleados.
Este se mete como Juan por su casa.
Huerto, mujer y molino, quiere uso continuo.
Bandera vieja, honra capitán.
En camino largo, corto el paso.
El amor empieza con los ojos y termina con la costumbre
Molino que no muele, algo le duele.
Gran mal padece quien amores atiende.
Dar y tejer es buen saber.
Reniego de casa que a zapato nuevo dicen buena prohaga.
Levantar la liebre para que otro la mate es disparate.
El hombre gana la plata y la mujer la desbarata.
Carne blanda y vino puro, alimento seguro.
Borrego al camión, duro a la montera.
Nunca un peligro sin otro se vence.
Los amantes que se pelean, se adoran
Tanto le alabas que nunca acabas.
Si quieres conocer a un hombre, no le mires; óyele.
Lengua de vieja cuentera, corta más que una barbera.
Ara hondo, siembra pronto, tira basura y ríete de los libros de agricultura.
Esta bien; pero podría estar mejor.
Boi que remoe, nada lle doe Buey que rumia, nada le duele.
Enero desaloja las camas
De diestro a diestro, el más presto.
Amanecerá y veremos, dijo un ciego, y amaneció y no vio.
Hacer del san benito gala.
El caballero y la dama, también lo son en la cama.
A caballo grande, grandes espuelas.
Por Abril duérmese el mozo ruin, y por Mayo el mozo y el amo.
De carbonero mudarás, pero de ladrón no saldrás.
La desgracia de un loco es dar con otro.
Hablar de la guerra y estar fuera de ella.
Donde entra beber, sale saber.
Más vale prevenir que tener que lamentar.
Zapatazo que le duela, a quien sin llamar se cuela.
Cualquier ciudad es mi pueblo.
Gallo fino no extraña gallinero.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
El pan caliente, mucho en la mano y poco en el vientre.
Acá o allá mira siempre con quien vas.
Ya están las migas en la poyata, y el que se descuide no las cata.
Los esposos descuidados echan a perder la casa.
Los mejores compañeros en las horas desocupadas son los buenos libros.
Madre solo hay una, y a ti te conocí en la calle.
Repartiendo de l oajeno, ninguno es cicatero.
Antes de hacer nada consulta con la almohada.