Por Santa Brígida, levanta la cabeza la sabandija.
Como canta el abad responde el monaguillo.
Cada uno como pueda se explique, y se rasque donde le pique.
No confundas, jinete, el galopar del caballo con los latidos de tu propio corazón.
Para muestra basta un botón.
Con un mucho y dos poquitos se hacen los hombres ricos.
Caballo de andadura poco dura.
Bebe el vino en vidrio; y si el vino es generoso, en cristal precioso.
El hombre más feliz es aquel que proporciona felicidad a los demás con un poco de arroz
En hombre nuevo no hay trampa vieja.
Ay del ay que al alma llega y en llegando allí se queda.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
Juramentos de enamorado no valen un cornado.
Quien desea aprender, pronto llegara a saber.
El dormir es el hermano menor de la muerte.
Hoy robas un huevo, mañana robas un buey.
Lágrimas Las del heredero son risas encubiertas.
Nunca tengas miedo del día que no has visto.
Nadie está contento con su suerte.
Dios es más grande que el mundo.
Quien tiene un criado, tiene un criado; quien tiene dos, tiene medio; quien tiene tres, ninguno.
Un ángel para prestar y un diablo para cobrar.
Si hay luz en el alma, habrá belleza en la persona; si hay belleza en la persona, habrá armonía en el hogar; si hay armonía en el hogar, habrá orden en la nación; si hay orden en la nación, habrá paz en el mundo.
Busca y hallarás; guarda y tendrás.
No hay bicho tan raro como el hombre avaro: para más guardar y tener, se muere por no comer.
La boda de los pobres, toda es voces.
Burro suelto del amo se ríe.
Padre, que me ahorcan; hijo, a eso se tira.
Hablar en plata blanca.
A perro macho lo capan una sola vez
La juventud de un hombre jamás morirá, a menos que él la mate.
Bollo de monja, costal de trigo.
Al buen, regalo; al malo, palo.
No te alabes antes de que acabes.
Buenas acciones valen más que buenas razones.
El hombre afortunado tiene pan y amigos
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
El que está en pié, mire no caiga.
Para aprender a rezar no hay como viajar por mar.
En tus apuros y afanes, acude a los refranes.
El que escucha su mal oye.
Solo había una condición para poder alcanzar la paz. Ambos líderes, blanco y piel roja, debían ostentar la misma posición. Pero los blancos no estaban dispuestos a ceder.
Hacer de una pulga un elefante.
Cree el ladrón que todos son de su condición.
El mal que se vaya y el bien se nos venga.
Quien tras el caldo no bebe, no sabe lo que se pierde.
Mal haya la espina que de suyo no aguija.
La vida es la novia de la muerte.
El que mucho abarca, poco acaba.
El que se apura, poco dura.