Una buena palabra alegra, una mala hiere.
Ligero como el ave de San Lucas.
Daca y toma; que en materia de intereses no se admiten bromas.
Casa con dos puertas, mala es de guardar.
Zurra que te zurra y así andará la burra.
A carne de lobo, hambre de can.
Cuando seas padre comeras huevos.
Si una mujer no se guarda, ¿quién la guarda?.
Comer uva y cagar racimo.
A la madrina, tras la puerta la arrima, y a la comadre, donde la hallares.
El que calla, otorga o no tiene una perra gorda.
Mujeres y almendras, las que no suenan.
Recoge el heno mientras el sol brilla.
El casamiento y el buñuelo quieren fuego.
A gallego pedidor, castellano tenedor.
Junta de cuatro, junta del diablo.
Son cáscaras del mismo palo.
Cultiva centeno, mientras brilla el sol.
Quien siempre habla y nunca calla dice muchas insensateces. La lengua ligera ocasiona problemas y a menudo menosprecia al hombre.
Chocolate y agua fría, cagalera a mediodía.
Mujeres en visita, luego sueltan la maldita.
Quien tiene candela, jamás se congela.
Marido celoso, ni come ni duerme con reposo.
Buen alzado pone en su seno, quien escarmienta en mal ajeno.
No hay que confundir lechuza con tero, porque una es bataraz y el otro picaso overo.
Palabras y plumas el viento las tumba.
La maledicencia es una mala hierba que solo crece en los estercoleros.
Con salchichón, siempre es ocasión.
Si entre burros te ves, rebuzna alguna vez.
Cuando vayas a mear se te advierte de antemano, si te quieres conservar gordo, fuerte, robusto y sano, no le metas a una puta lo que llevas en la mano.
No hay mudanza que pueda bien hacerse sin dosis buena de templanza.
Tabaco, vino y mujer, echan al hombre a perder.
Mear sin peer, rara vez.
Dar la soguilla para sacar la vaquilla.
Le tiene miedo como el diablo a la cruz.
Revueltas andan las cosas; las ortigas con las rosas.
A amante que no es osado, dale de lado.
¡Palabra!, dijo la loba a la cabra.
Mayo que fuere ventoso, todo fruto hace sabroso.
Ir a cazar con hurón muerto es desconcierto.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
Hoy en día, ya no respeta, ni el pájao a la escopeta.
Como te cuidas, duras.
La mujer casada, con la pierna quebrada y en casa.
Empezar como grande y acabar como chico, corrida de caballo y parada de borrico.
Vecinas porque les digo las mentiras.
Remo corto, barca pequeña.
Conquistada la madre, segura está la hija.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
El mejor perro, el de casa; la mejor mujer, la del vecino.