El hierro caliente se dobla fácilmente.
Casa compuesta, caja en la puerta.
Dios me libre de una manía, aunque sea de misa.
Andarse por las ramas.
Más vale pajarito en mano que pichón en el campo.
A maestro de espada, aprendiz de pistola.
Como la recién casada: con ganas de todo y ganas de nada.
La hermosura, revuelta, mas la fea, ni compuesta.
Caldo de gallina, a los muertos resucita.
Camisa de culebra con vino, el mejor medicamento para el bovino.
A la vejez se acorta el dormir y se alarga el gruñir.
Cada burro apechuga con su carga.
A caracoles picantes, vino abundante.
Paja triga hace medida.
Agua de mayo, crece el pelo un palmo.
Mal empleada está la hacienda en quien no es señor de ella.
Partidarios: gente amiga de llenar bolsa y barriga.
Está más entristecido, que mico recién cogido.
Aún no asamos y ya pringamos.
Cuando canta la rana, buena semana.
No bastan estopas para tapar muchas bocas.
A fuego y a boda va la aldea toda.
En cada tiempo, su tiento.
La gata de doña Flora, si se la ponen grita, si se la quitan llora.
Si la casa se quema, calentémonos en ella.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
Dios da bragas a quien no tiene culo.
Raton que solo conoce un agujero pronto cae del gato en el garguero.
Guardado el dinero, no pone huevos.
Amar a todos, temer a Dios tan solo.
Mejor pájaro libre que rey cautivo.
A batallas de amor, campo de plumas.
El cazador no se frota con grasa y se pone a dormir junto al fuego.
Hasta las hienas quieren a sus hijos.
El que tiene tierra, tiene guerra.
No seas hornera si la cabeza tienes de cera.
Agárreme, que llevo prisa.
El matrimonio es como el framboyán, primero vienen las flores y después vienen las vainas.
A la mujer loca, más le agrada el pandero que la toca.
Es la misma gata, no más que revolcada.
Cuando el gallo canta y después bebe, pronto truena o llueve.
La liebre búscala en el cantón, y la puta en el mesón.
Amante atrevido, de la amada más querido.
O comed y no gimáis, o gemid y no comáis.
A la moza y a la parra, álzala la falda.
Al que nace para martillo, del cielo le caen los clavos.
A consejo malo, campana de palo.
Los brazos pronto se cansan, cuando las muelas descansan.
Criada trabajadora hace perezosa a la señora.
Entre dos que se quieren con uno que coma basta [y ese que sea yo].