El que tarda en dar lo que promete, de lo prometido se arrepiente.
Un secreto bien guardé; aciértalo tú, que yo lo diré.
Cuando los solteros se divierten en el cielo, truena.
De dientes pa'fuera.
De hombres leales, están llenos los hospitales.
Hombre precavido, sabe el horario del marido.
El que se ajunta con perro a ladrar aprede.
Si cuidas tus centavos, tus millones se cuidarán solos.
Que sabe de amores, el que nunca se ha casado.
Recoge tus gallinas que voy a soltar mi gallo.
El que ha de ser servido, ha de ser sufrido.
A confesión de parte relevo de prueba.
Buenas razones cautivan los corazones.
Dar al olvido.
Hay que dar para recibir.
De diestro a diestro, el más presto.
El que parte y comparte, se queda con la mejor parte.
Dios sea loado, el pan comido y el corral cagado.
Dos buenos amigos en pleito acabaron, y cagajón para los abogados y el escribano.
Aquí no más mis chicharrones truenan.
Comamos y amemos, y no nos engañemos.
Lo que del corazón rebosa, sálese por la boca.
El que siembra odio, cosecha tempestades.
Amigo leal y franco, mirlo blanco.
A cordero extraño, no agasajes en tu rebaño.
El dolor del viudo es corto pero agudo
El que no tiene hechas no tiene sospechas.
La gente discreta, no suelta la jeta.
Hombre de poco conocimiento, hogar sin cimiento.
Ama a quien te ama, responde al que ama.
Necios y gatos son desconfiados.
En amores: Corazones y en Empedradas: Zapatos.
Mal lo pasa quien con un vago se casa.
Hacer de su capa un sayo.
Cuando hay frutas en la huerta, hay amigos en la puerta.
El hombre propone y Dios dispone.
Las cañas se vuelven lanzas.
O Corte o cortijo.
Variante: Por su mejoría su casa dejaría.
Dos bueyes machos no viven en una misma cueva.
A gran culpa, suave comprensión.
Agua, Dios, el vino en bota y las mujeres en pelota.
A quien gana buscaras, que quien pierde, él volverá.
Yo te hice y tú me enseñas.
Al que nace barrigón, es inútil que lo fajen.
En la muerte y en la boda, verás quién te honra.
No te fíes de las nieblas, ni de las promesas de suegra.
Tan puta es el que las da como el que las toma.
Al miserable y al pobre, la pena doble.
Éste cree que vengo de arriar pijijes.