El hijo mal enseñado no será muy honrado.
El hijo muerto, y el apio al huerto.
El hijo sabio es la alegría de su padre; el hijo necio es el pesar de su madre.
La hija paridera, y la madre, cobertera.
La buena hija dos veces viene a casa.
El padre desvergonzado, hace al hijo mal hablado.
Buena es la linde entre hermanos.
Hija, ni mala seas, ni hagas las semejas.
Padre no tuviste, madre no temiste; hijo, diablo te hiciste.
Inútiles platicas e inútiles libros, ni las tengan tus hijas, ni los lean tus hijos.
Al potro y al niño, con cariño.
Costumbres de mal maestro sacan hijo siniestro.
Halagos de suegra, consuelo de nietos.
Los hijos del oidor que murió están más muertos que el oidor.
Para librar a vuestros hijos de esos vicios y calamidades haced que desde niños se den a la virtud y trabajos.
La necesidad hace parir hijos machos.
Hacer el primo.
Cuando seas padre comerás huevos, mientras seas hijo como cuernos.
Tantos son nacidos, tantos son queridos.
El año que viene de suerte, la mujer pare los hijos de otro.
Entre suegra y cuñado, sale el nieto abogado.
Entre hermano y hermano, dos testigos y un escribano.
Si mucho las pintas y regalas, de buenas hijas, harás malas.
El que no da un oficio a su hijo, le enseña a ser ladrón.
Hijo de tigre: tigrillo.
Las esposas y los maridos por sus obras son queridos.
Consejo de padre, guárdelo el hijo con siete llaves.
Al hijo de la hija, métele en la vedija; al de la nuera, dale pan y échale fuera.
Oficio merdulero, criar al hijo y después al nieto.
A la hija traviesa, con azotes se endereza.
El hijo de erizo con púas nace.
Los amigos se eligen, pero no los hermanos.
La hija buena vuelve a casa, aún cuando sea parida.
Para vivir con alegría, hijos sanos y hacienda en medianía.
El que al asno alaba, tal hijo le nazca.
El buen hijo vuelve a casa y cuenta lo que le pasa.
Zanahorias y nabos, primos hermanos.
Bien haya quien a los suyos se parece.
Fía mucho, más no a muchos.
A tu hijo dale oficio, que el ocio es padre del vicio.
Mi mama me manda a mi y yo mando a mis hermanitos.
Los niños, ni ocultan mentiras, ni callan verdades.
El que tenga un hijo majadero, que lo ponga campanero.
Como es la madre, así es la hija.
El hijo de la cabra, cabrito ha de ser.
Niños y viejos, todos son parejos.
Ira de hermanos, ira de diablos.
Eso pasa en las mejores familias.
Amigos que no dan y parientes que no lucen, a pelotazos que los desmenucen.
A la hija mala, dineros y casalla.