Alta y esbelta me haga Dios, que rubia y morena ya me haré yo.
La mujer virtuosa, corona es de su marido.
Amigo y casa vieja, para otro los deja.
Da Dios almendras al que no tiene muelas.
Unos tener tanto y otros tan poco, propio es de este mundo loco.
Buenas judías la Mancha las cría.
Maldición, y pulgón, y potra, y sabañón, en tal compañón.
Planta, siembra y cría, vivirás con alegría.
Tres cosas demando de Dios si me las diese: la tela, el telar y la que teje.
Al que bien come y mejor bebe, la muerte no se le atreve.
El que busca, encuentra.
Las palabra muestran el ingenio de un hombre, pero sus actos muestran su intención.
La amante ama un día, la madre toda la vida.
Obras caritativas, esas son mis misas.
Me enseña a ser bueno el que me hace un bien.
Mujer casada, casa quiere.
Perro que ladra, guarda la casa.
La caridad empieza por casa.
Nunca ocultes nada al sacerdote, al médico y al abogado.
Que convenga, que no convenga, Dios quiere que todos tengan.
Palabra de cortesano, humo vano.
Escoba que no se gasta, casa que no se limpia.
No creas en el llanto de un heredero, muy a menudo no es más que una risa disimulada
A la mujer muy casera, el marido bien la quiera.
Al loco y al fraile, aire.
Hay amores que matan.
Comer de su propio cocinado.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Los hombre dispuestos a prometer, están dispuestos a olvidar.
Después del niño ahogado, tapan el pozo.
Casar, casar: bueno es de mentar y malo de llevar.
La mar que se parte, arroyos se hace.
Ocasión y naipes, a todos hacen iguales.
Hombre amañado, para todo es apañado.
Crece el huevo bien batido, como la mujer con el buen marido.
Lágrimas y suspiros, mucho desenconan el corazón dolorido.
Con mis maestros he aprendido mucho; con mis colegas, más; con mis alumnos todavía más.
Indio, mula y mujer si no te la han hecho, te la van a hacer.
El que no aprende a sus años, sufre amargos desengaños.
A por uno voy, dos vengais, si venís tres, no os caigáis.
Jilgueros y ruiseñores, bonísimos cantores.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
A la mujer casada, el marido le basta.
Con gente de mala casta ni amistad ni confianza.
A cualquiera se le muere un tío.
A otro perro con ese hueso.
Huevos solos, mil manjares y para todos.
Hoy arreboles, mañana soles.
Las palabras se las lleva el viento.
Al agradecido, más de lo pedido.