¡Que tres, si fueran cuatro, para pies de un banco!.
Quien hace mal, aborrece la claridad.
Más logran las lágrimas que las palabras.
Con pistola a discreción, cualquiera tiene razón.
Bollo de monja, costal de trigo.
Más atrasado está el fulano, que pelotas de marrano.
Lo que es obvio, no es necesario que sea explicado.
Ni por vicio ni por fornicio, sino para su santo servicio.
No hay viejo sin dolor.
Donde haya legisladores, no faltarán los infractores.
El huevo de hoy, el pan de ayer y el vino de un año, a todos hace provecho y a ninguno daño.
Ya saliste con el chancho al hombro.
Si amas a alguien, déjalo libre.
En la casa del ahorcado, nombrar la soga es pecado.
Para que ande bien la cosa, una vieja y otra moza.
Dar limosna no aligera la bolsa
Todo hombre que quiera mentir, gran memoria debe tener.
Al amor, como a una cerámica, cuando se rompe, aunque se reconstruya, se le conocen las cicatrices.
Hasta verlo en la era, llámalo hierba.
Los carpinteros dan forma a la madera; los flecheros dan forma a las flechas; los sabios se dan forma a sí mismos.
Aquel que ríe ahora, mañana llora.
La mejor suegra, la muerta.
El que a cuchillo mata a cuchillo muere.
La culpa nació soltera, y nadie con ella se quiere casar.
Guardólo Dios de piedra y niebla, más no de puta vieja.
Tierra, cuanta veas, casa, en la que quepas.
Quien tiene tienda que la atienda.
Dame consejos sanos y dinero para ejecutarlos.
Vine en el auto de Fernando, la mitad a pie y la mitad andando.
Cuando el hombre más tiene, más quiere.
A los tontos no les dura el dinero.
De lejos parecen y de cerca son.
Jugar y perder bien puede suceder.
El que desecha la yegua, ése la lleva.
A fácil perdón, frecuente ladrón.
Invierno que mucho hiela, cosecha de fruto espera.
Abierto el saco, todos meten la mano.
Quien siembra en Marzo, rellena el zarzo.
cuando menos lo merezca, ya que es cuando más lo necesito.
No hagas bien a villanos, si no eres loco ni santo.
Ruin es quien por ruin se tiene.
Poco y en paz, mucho se me haz.
Murmura la vecina de la casa ajena, y no murmura de la suya que se le quema.
El no hacer falta y el estorbar, juntos suelen andar.
Castaña la primera y cuca la postrera.
Tan solo debes sembrar lo que puedas abonar.
A la mal casada, miradla a la cara.
A la ruin oveja la lana le pesa, y al ruin pastor el cayado y el zurrón.
El pastor que se acuesta con sus abarcas, cuando se despierta no se las calza.
Del mirar nace el desear.