Alabanzas y regalos, malos tratos.
Vivos y muertos, todos al "huerto".
Más obrar que hablar.
Al enemigo, ni agua.
Cuando la cólera y la venganza se casan, su hija es la crueldad.
Gran tormenta mucho espanta, pero pronto pasa.
Por el pico, muere el grande y el chico.
A la de tres va la vencida.
Obras vea yo; palabras, no.
Amistad entre desiguales, poco dura y menos vale.
A gran calva, gran pedrada.
A brutos da el juego.
Amor no mira linaje, ni fe, ni pleito, ni homenaje.
Una vez terminado el juego el rey y el peón vuelven a la misma caja.
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
A este le dicen Zapata... si no la gana la empata.
Agrada, quien manda.
Dios lo da y el diablo lo guisará.
Jugando, jugando, se dicen agrias verdades de cuando en cuando.
Dale Juana con la canasta (cuando alguien insiste mucho con un tema en particular)
Palabra dicha, no tiene vuelta.
En pleitos de hermanos, no metas las manos.
Sobre la marcha, ¡rompan filas! (Durante el periodo del cuartel de instrucción en España).
Hacer favores, empollar traidores.
Oficio que no mantiene a su amo, vaya al diablo.
Otros más lerdos mandaron regimientos.
Quien a hierro hiere, a hierro muere.
Cerca está de saber vencer quien bien sabe pelear.
Año bisiesto, año siniestro.
El cobarde vive, el valiente muere.
Quien te adula, te traiciona.
De quien te habla y no te mira mientras haces alguna cosa espérate la traición.
Bárbara reina, bárbaro gusto, bárbara obra, bárbaro gasto.
Gloria mundana es gloria vana.
El perro, mi amigo; la mujer mi enemigo; el hijo, mi señor.
Los cobardes corren mayor peligro que otros hombres en una batalla.
Locura es no guardar lo que cuesta sudores ganar.
Casamiento y señorío, ni quieren fuerza ni quieren brío.
Las pinturas y las peleas míralas desde lejos.
Mandadme pelear y no me mandéis aconsejar.
Tal para cual.
Las armas las cargan el diablo.
Idos y muertos, olvidados presto.
Lluvia y sol, casamiento de vieja.
Armas y dineros buenas manos quieren.
Niebla en la sierra, agua en la tierra.
El proletariado no tiene patria, se la impone el capital.
La mujer y el Diablo siempre tienen que hacer algo.
A comer, sé tu el primero; a pelear, el postrero.
Las palabras son las palabras, pero es el dinero el que adquiere tierras.