Hay tres cosas que no se olvidan: el primer amor, el primer dinero ganadado y el pueblo dondo uno nació.
Sácame de aquí y degüéllame allí.
Hay que romper el huevo antes de hacer la tortilla.
Idiota y tozudo, no hay mejor burro.
Hablen cartas y callen barbas.
Otros vendrán, que bueno me harán.
Esto son habas contadas.
El hambre es el mejor cocinero.
Con la boca es un mamey.
Malo es quien es bueno por interés.
El que come aprisa, come mal.
Ojos que no pueden ver, de vidrio tienen que ser.
Ningún tonto tira cantos a su tejado.
Si mi cuerpo muere, deja que mi cuerpo muera, pero no dejes morir a mi país
Mujeres y Palomas, aunque salgan con gemidos, vuelven a sus nidos.
Zapatero amigo, las suelas quemadas y el hilo podrido.
Adentro ratones, que todo lo blanco es harina.
Gato que no caza, ¡qué pinta en casa!.
Lo prometido es deuda.
La que ha sido campesina, ni con guantes se pone fina.
Ramos mojados, ésos mejorados.
Noviembre caliente, mayo helado.
Quién no tiene de Inga tiene de Mandinga!
Recibir mal por bien, todos los días se ve.
Más vale pálido una vez que cientas colorado.
¿Chocolate con tomate?, ¡qué disparate!.
Gato con guantes no caza ratones.
Cazador con levita, quita, quita.
La vista del hacendado, hace engordar al ganado.
A bobos y a locos, no los tengas en poco.
Cara de beato y uñas de gato.
Al nopal nada más lo visitan cuando tiene tunas.
Pobre, feo y trillador; pide que te ayude Dios.
Dichoso quien escarmienta en cabeza ajena.
Por los cuernos se agarra el toro.
Lo mío, mío; y lo tuyo, de entrambos.
Hombre hablador, poco cumplidor.
Cuando estés entre tontos, hazte el tonto.
Mi casa, mi mesa, y mi mujer, todo mi mundo es.
El amor de los gatos, a voces y por los tejados.
Nadie le dio la vara; él se hizo alcalde, y manda.
Si tienes mujer hermosa o melonar en carretera, siempre tendrás gotera.
Juicios tengas, y los ganes.
El vulgo es necio y pues lo paga, es justo hablarle en necio para darle gusto.
Abad de zarzuela, comisteis la olla, pedís la cazuela.
No cambio tu cacareo por tus huevos.
Duro como teletubbie en alfombra de velcro.
Abogacía que no zorrocía.
Zapateador que bien zapatea, bien se menea.
El vientre lleno aunque sea de heno.