Lo que bien se aprende, nunca se pierde.
El aprendizaje es un tesoro que seguirá a su dueño a todas partes.
Un aumento de caudal nunca viene mal.
Bien está lo que bien acaba.
El que fía lo que tiene, a velar se queda.
La pascua del aldeano, la barba hecha y el tejuelo en la mano.
Hoy te quiero más que ayer, pero menos que mañana.
Darás con la cabeza en un pesebre.
Si no puedes mejorar lo dicho por otros, guarda el noble silencio.
Bien sabe el picar, por el gusto de arrascar.
El infortunio hace sabios y la buena fortuna , sandios.
Lo pasado, pisado.
Donde se pace, que no donde se nace.
Hijos crecidos, trabajos llovidos.
Si quieres que el ciego cante, la limosna por delante.
Los dioses ayudan al que trabaja
El que algo quiere, algo le cuesta.
Bienes mal adquiridos, a nadie han enriquecido.
Tanto tienes, cuánto vales.
Nadie da lo que no ha.
La vida es un montón de pequeñas cosas
Quien reparte la herencia antes de la muerte, se merece que le den con una piedra en la frente.
Buena burra hemos comprado.
Oír, ver y callar, para con nadie tropezar.
De descansar, nadie murió jamás.
Más grande que la conquista en batalla de mil veces mil hombres es la conquista de uno mismo.
Más linda que una azucena, más limpia que una patena.
Más vale una cuchara de suerte que una olla de sabiduría.
Nunca les falta que hacer ni al cura, ni al diablo, ni a la mujer.
Váyase lo ganado por lo perdido.
Prefiere la deshonra de la caída, a la deshonra de las muletas.
Quien mira hacia atrás no va hacia la felicidad
La alegría da resplandor a la piel de la cara
A quien le dan pan que no coma.
No hay tonto para su provecho.
La avaricia es mar sin fondo y sin orillas.
Al dedo malo, todo se le pega.
Hija enlodada, ni viuda, ni casada.
Lo que hacemos en la vida, tiene su eco en la eternidad.
Si te cansas de un amigo, préstale dinero.
Disfruta solo los placeres del momento.
Ayudar a las mujeres es ayudarse a sí mismo.
Abejas y ovejas, en sus dehesas.
Río cruzado, santo olvidado.
Donde no hay, pon y encontrarás.
El que roba a un ladrón tiene cien años de perdón.
El mundo y sus atractivos, son botín de los más vivos.
A creer se va a la iglesia.
Cierre tras sí la puerta quien no la halló abierta.
Si quieres ser suegra amada mantente con la mano abierta y la boca cerrada.