Predica la fe hasta que consigas tenerla, luego predicarás sobre la que tienes
La mejor carga que puede llevar un hombre es demasiado sentido común; la peor, demasiada bebida.
La palabra hablada escrita perece; la palabra escrita perdura.
Guerra avisada no mata soldado.
Lo que sea de la mar, todo es azar.
Quien da consejo no pedido, se expone a perder el consejo y el amigo.
Lo que no acaece en un año, acaece en un rato.
Con mucho porfiar, se pierde la verdad.
Amigos y compadres búscalos entre tus iguales.
Cuando el hambre da calor, la batata es un refresco.
Un amor reciente es como el vino nuevo que tiene que madurar para ser bueno
Por mucho que un hombre se afane, siempre hay quien le gane.
Hijo de mi hija, mi nieto será; hijo de mi hijo, Dios lo sabrá.
Colarse de rondón, es menospreciar a ala reunión.
Cada mochuelo, a su olivo.
Al pasar el río, vale más la cuerda que el trigo.
Cuando el trago hace cosquillas, afloja lengua y rodillas.
Como no soy río, atrás me vuelvo.
El que muda de amo, muda de hado.
No hay primera sin segunda
Ni amigo reconciliado ni cordero dos veces asado.
Más mueren de ahítos que de aflitos.
El vino con el amigo.
Recobrar la salud y sostener el fuero, no se hace sin dinero.
Como la manzana, por dentro podrida, por fuera sana.
Una vez que el convidado ha comido, ponlo pronto en el camino.
De tu casa a la ajena, con la barriga llena.
Cuando el alumno esté listo para aprender, un maestro aparecerá.
Buena es la regla, si la regla es buena.
A donde va la gente, va Vicente.
Vale más el que sabe más.
Al que huye del trabajo, el trabajo le persigue.
Vive cada día de tu vida como si fuera el último... un día acertarás.
Las suegras son como las yucas, buenas pero enterradas.
El agua para los bueyes y el vino para los reyes.
Primero mis dientes y después mis parientes.
En tal mundo vivimos, que para lo que queda por ver, no es nada lo que vimos.
Consejos a viejas y pláticas a gitanos, trabajos vanos.